La adolescencia, convulsión, tribulaciones emocionales, alteraciones de carácter. Rebeldía, manipulación e inestabilidad. ¿Igual para las familias ensambladas?

Familia ensamblada

En ocasiones, los problemas comunes y cotidianos por los que se transita mientras los hijos crecen, pueden tornarse mucho más complejos dependiendo del entorno y los factores externos a los que esté expuesta la unidad familiar.

Durante los años de la infancia, los problemas conductuales que presentan los niños, son –salvo casos de otra índole- en términos generales, propios, constantes e inherentes al proceso de crecimiento.

Así, es muy frecuente que un niño de dos años atraviese un periodo por el que todo lo que pretende conseguir se base en los llantos, gritos y golpes, esta es la etapa de las rabietas y es fundamental prestarle una especial atención ya que, es la primera toma de contacto del niño con las normas y límites y por lo tanto, es de vital importancia que se supere de una forma sana y total. Erradicar las rabitas de los hábitos de nuestros hijos allana un camino tortuoso por el que se atravesará hasta que se conviertan en adultos.

Entre los 5 y los 12 años en las niñas y los 6 y los 14 años en los niños, se produce un periodo de aparente calma, en el que el niño que tiene un ambiente familiar y académico estable, se tiene que enfrentar a su proceso de aprendizaje e interrelación social con sus pares como parte del desarrollo.

Salvo en casos de rupturas familiares o problemas externos de otra índole a los que estén expuestos los niños, estos suelen ser años genialmente tranquilos en los que la formación se desarrolla de forma progresiva, preparando al niño a la llegada de la adolescencia.

La adolescencia, tribulaciones emocionales y situaciones extremas

En la adolescencia hay cambios importantes en todos los sentidos. Para hablar de la adolescencia, en todas las familias, es fundamental que los adultos seamos capaces de realizar un ejercicio de retrospección. Recordar nuestros años adolescentes, es importante para entender la etapa por la que está atravesando nuestro hijo.

Pero… ¿qué diferencia existe entre la adolescencia de un hijo propio y la adolescencia en las familias ensambladas?

En términos generales y si la familia se ha establecido con férreos lazos emocionales, no debiera existir diferencia alguna entre la adolescencia de un hijo biológico y la del hijo del cónyuge.

La rebeldía por la atraviesan los niños, su inestabilidad emocional, la combinación entre la niñez y la edad adulta son características que se repiten en todos los procesos de adolescencia.

Factores externos, grandes condicionantes

Sin embargo, una de las situaciones más habituales por las que atraviesan las familias ensambladas con hijos en edad adolescente, es la influencia del otro, el progenitor que no convive con el niño quien generalmente le ve una vez a la semana o cada quince días y que no forma parte activa del proceso que vive el niño y la familia en la que el niño se está desarrollando.

Es fundamental establecer normas de convivencia entre las partes en las que el consenso y el acuerdo sean inamovibles.

El progenitor que no convive con el niño debe hacer prevalecer las normas y límites impuestas por la familia de éste ya que los escenarios en los que se produce una disparidad en la transmisión, son aprovechados por el adolescente para caer en la desidia con los estudios, sus responsabilidades, su higiene personal y su comportamiento en general

No se desespere… la adolescencia termina

Es un proceso vital muy complejo en el que los adolescentes juegan con la emocionalidad y la estabilidad de los adultos… no podemos olvidar que están en el periodo de transición entre la niñez y el mundo de los adultos, una transición compleja y que la necesidad de protección y cariño se combinan con el rechazo y la rebeldía.

Consejos generales para familias ensambladas

  • Establezca normas claras de comportamiento en el hogar
  • Mantenga las responsabilidades del adolescente controladas y haga un especial hincapié en la conjunción acto – consecuencia, cuando se produzca un incumplimiento
  • Dialogue mucho con su hijo adolescente, sepa en qué etapa se encuentra, que le atormenta, cuales son los problemas a los que se enfrenta
  • Es fundamental el consenso con el progenitor no presente
  • El respeto por el hogar se debe transformar en la mejor enseñanza de vida
  • Planifíquese y busque como principal objetivo, la lealtad y compromiso de sus hijos biológicos o no, con ellos mismos y con su entorno

La adolescencia es un proceso muy complejo que, en el caso de las familias ensambladas, saca a la luz cualquier resquicio de dolor que pueda haber quedado bloqueado durante años. Los hijos generalmente sienten rechazo por el padre o la madre no biológicos, los padres ven al hijo adolescente como un enemigo y el progenitor no presente encuentra el escenario perfecto para desestabilizar el hogar.

Sea paciente, recuerde que usted es el adulto y no permita que la falta de respeto, la deslealtad y la ruptura del sentido de refugio del hogar se instaure en su familia.

La firmeza y la constancia son las claves para superar, como siempre lo hizo antes, también esta etapa… y anímese, el resultado será un adulto… esta es la última etapa antes de tener hijos adultos, formados y con una vida propia. Merece la pena el esfuerzo conjunto.

Agregar comentario