Complicaciones y alarmas en el embarazo

Sin duda que cuando describimos a una persona preocupada del control prenatal, de su alimentación y además de llevar una actividad física compatible con el estado en que se encuentra, difícilmente podríamos encontrarnos con algún problema durante el embarazo pero aún así existen problemáticas que podrían aparecer por una cuestión genética o por el consumo equivocado de alguna sustancia que cause una situación negativa en el normal desarrollo del embarazo. Ante ello, hay alarmas que no debemos dejar pasar. Existen determinadas señales de alarma que toda mujer embarazada, sin importar si lleva o no una vida sana, debe conocer:
  • Hemorragias vaginales
  • Vómitos y mareos continuos
  • Problemas al orinar
  • Dolores de cabeza persistentes
  • Molestias en la zona de los riñones y bajo el vientre
  • Dolores estomacales
  • Problemas en la vista
  • Hinchazón de articulaciones en la mañana
  • Fiebre
  • Pérdida de líquido por la vagina
  • Contracciones uterinas persistentes
  • Ausencia de movimientos fetales
Objetivamente la sintomatología anteriormente expuesta no significa necesariamente un panorama oscuro para la futura madre, pero es conveniente consultar el médico y no dejar pasar, ya que se trata unas horas pueden ser determinantes. Se ha comprobado que en aquellas personas que regularmente realizan sus consultas prenatales, estos riesgos disminuyen abiertamente, quedando la alternativa de registrar un embarazo de alto riesgo por alguna variable congénita, es decir alguna problemática que ha sido heredada y que necesita de un control médico para mantenerse a raya y así evitar problemas mayores en el desarrollo normal de este embarazo. Los llamados embarazos de alto riesgo han sido considerados por los médicos en general bajo un parámetro determinado, es decir existe un margen en el cual existe una mayor probabilidad de haber embarazo de alto riesgo y es por ello que tendremos que mantenernos alejados de estas variables para así evitar problemas. Comúnmente se encuentran problemas en las mujeres que se embarazan y tienen una edad menor a los 14 años y superior a los 35 años, también el riesgo es latente en las personas que sufren enfermedades como anemia, alcoholismo, diabetes, hipertensión, obesidad, afecciones renales o inclusive trastornos mentales. Aún cuando estemos en presencia de una persona sana, aparentemente, de acuerdo a los últimos estudios científicos realizados por la Universidad VU de Ámsterdam, se comprobó la existencia de un determinado "gen", que sería el responsable de convertir un embarazo convencional en uno de alto riesgo, el cual aparecería de forma hereditaria en el proceso antes descrito. Según las investigaciones, las mujeres que contengan este gen corren el riesgo de la llamada pre-eclampsia, la cual se asocia a la alta presión sanguínea y también al contenido de proteína en la orina, y como es bien sabido por muchas mujeres esta enfermedad puede derivar en caso de no ser controlada en la llamada eclampsia, donde se observan situaciones clínicas de mayor riesgo en las embarazadas para ella y para el bebé. Según las estadísticas una de cada 10 mujeres presenta una condición favorable como para sufrir pre-eclampsia, donde al menos 50 mujeres presentarían las facilidades como para llegar a una condición severa que terminaría con la vida del pequeño hijo que está por nacer. Pareciera ser que la problemática comienza con un defecto en la placenta, la que se encarga de unir a la madre y el niño para así nutrir a este último de alimento y oxígeno por medio de la sangre materna.
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