Si el herpes está activo en el momento del nacimiento, puede ser transmitido al bebé durante el parto vaginal

Cuando una futura mamá tiene herpes genital, una de las mayores preocupaciones es el transmitírselo a su bebé durante el parto. Si bien el herpes es poco frecuente en los recién nacidos, puede llegar a ser muy grave si lo contraen.

Si el herpes permanece activo en el momento del parto, podría la madre transmitírselo a su hijo y este riesgo se eleva cuando el herpes se contagio por primera vez durante los últimos meses del embarazo.

Si la futura mamá tiene infecciones recurrentes, es menos probable que transmita el virus al bebé. El haber tenido un brote de herpes en alguna oportunidad, hace que el virus permanezca en el cuerpo y pueda reactivarse.

La transmisión a través de la placenta es poco común, cuando se tiene el herpes por primera vez durante el primer trimestre del embarazo. Pero si sucede, puede llegar a causar aborto espontáneo o defectos congénitos.

¿Parto natural o cesárea?

Si la mujer contrajo el herpes genital antes del embarazo en la primera mitad del mismo, y no manifiesta síntomas al momento del trabajo de parto, podría ser un parto vaginal. En este caso el riesgo de que el bebé contraiga la enfermedad, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, es menor al 1%. El motivo es que los anticuerpos contra el herpes se desarrollan entre 6 y 12 semanas después de que se contrae la enfermedad por primera vez. Por ello, si ya se tuvo la enfermedad o se contrae al principio del embarazo, puede transmitirse la inmunidad al bebé a través de la placenta.

Pero si los síntomas (llagas visibles en el cuello uterino, vagina, genitales externos, dolor, ardor, hormigueo) están presentes al romper bolsa o comenzar el trabajo de parto, será necesaria una cesárea.
Si la mujer contrae el herpes genital por primera ve en el tercer trimestre y a través de exñamenes de sangre se constata que nunca antes había tenido herpes, algunos especialistas aconsejan cesárea, aunque no haya síntomas al comienzo del parto.
Para que la mujer pueda tener un parto vaginal, especialistas recomiendan a aquellas con herpes, sobre todo las que tienen brotes sintomáticos recurrentes en el embarazo, tomar medicación antiviral oral a partir de la semana 36 hasta el nacimiento del bebé. Con esto, se reduce el riesgo de que la erupción ocurra en el momento del parto.

Cómo afecta el herpes al bebé recién nacido

Cerca de 1/3 del herpes que afecta a los bebés recién nacidos, afecta los ojos, la piel o la boca. Puede aparecer en el momento del parto o después, generalmente, se manifiestan entre la primera y segunda semana.

Si el bebé que comienza con herpes en la piel, boca u ojos no recibe tratamiento urgente, puede desarrollar una forma más grave de la enfermedad.

Alrededor de en un 30% de los bebés que contaren herpes, se ve afectado el sistema nervioso central. Esto se hace evidente con mayor frecuencia hacia la segunda o tercera semana, con síntomas que incluyen fiebre, irritabilidad, convulsiones, problemas para alimentarse y letargo.

El resto de los bebés contrae un tipo de herpes llamado herpes diseminado, que afecta varios órganos (en general hígado y pulmones) y suele aparecer en la primera semana tras el nacimiento.

Tanto el herpes que afecta el sistema nervioso central, como el herpes diseminado, son sumamente peligrosos, incluso con tratamiento inmediato. En muchos casos los bebés mueren o presentan graves problemas de salud a largo plazo.

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