Acostarlo muy tarde, no respetar las rutinas nocturnas, no tener constancia…

Errores frecuentes al dormir al bebé

Lograr que el bebé se duerma es una de las tareas más difíciles de los padres y una en la que más errores se cometen. Afortunadamente, este tipo de errores puede corregirse con facilidad, con simples y sencillos cambios en la rutina.

1Acostar a los niños muy tarde

La trabajadora social Jill Spivack, coautora del libro The Sleepeasy Solution (La solución para un sueño fácil) explica al respecto:

El permitir que los bebés y niños pequeños se acuesten demasiado tarde los fatiga demasiado

Cuando se cansan demasiado, les cuesta más dormirse y permanecer dormidos, y se despiertan más temprano que si los acostáramos a una hora más adecuada

Es probable que los niños en edad preescolar y escolar se acuesten tarde como consecuencia de las actividades extra curriculares como deportes, clases de música, arte, etc. Otra cuasa es quizás pretender que cuanto más tarde se acuesten más cansados estarán y más dormirán, lo que finalmente no siempre es así.

Los especialistas aconsejan establecer rutinas y horarios fijos para ir a la cama. La Fundación Nacional del Sueño Estadounidense señala en cuanto a las horas de sueño necesarias para los niños:

  • Los bebés y niños pequeños suelen necesitar unas 12 horas de sueño
  • Los niños en edad preescolar unas 13 horas una vez que dejen de hacer la siesta
  • Los niños mayores entre 10 y 11 horas diarias

2Utilizar el movimiento para dormir al bebé

Es frecuente que los niños se duerman con el movimiento del cochecito o el automóvil, y esto lleva muchas veces a que los padres recurran a ese vaivén para dormirlos.

Marc Weissbluth, pediatra y autor del libro Healthy Sleep Habits, Happy Child (Hábitos de sueño sanos, niño sano) explica:

Si el niño siempre duerme con alguna forma de movimiento (en su carreola o asiento del auto) es probable que no esté alcanzando la fase más profunda y restauradora del sueño debido al estímulo provocado por el movimiento

Lo ideal es utilizar el movimiento sólo para calmar al bebé y no para dormirlo.

3Muchos estímulos en la cuna

Puede que los juguetes y móviles musicales y coloridos, entretengan mucho al bebé y lo distraigan del sueño. Lo recomendable es ambientar la habitación del niño, oscureciéndola un poco y reduciendo los ruidos.

4Saltearse las rutinas nocturnas

Un error muy frecuente es creer que no es necesario respetar las rutinas nocturnas con los bebés. Sin embargo, los rituales son fundamentales y ayudan muchísimo. El baño, un cuento o canción de cuna, son rutinas que agradan y transmiten tranquilidad al bebé.

Jodi Mindell, directora adjunta del Centro para el Sueño del Hospital Pediátrico de Filadelfia y coautora del libro Take Charge of Your Child's Sleep (Toma el control del sueño de tu hijo) explica al respecto:

No se puede esperar que un niño que ha tenido un día ajetreado, simplemente apague las luces y se duerma

Está claro que los niños en edad escolar que no tienen una rutina nocturna no obtienen las horas de sueño que necesitan

5Falta de constancia

Es muy frecuente cuando los niños están inquietos para dormir, los padres se acuesten con ellos o les permitan que se acuesten en la cama de sus papás. Esto es un error, que suele deberse al cansancio de los padres y persistencia de los niños. Pero esta falta de constancia lleva a que los pequeños sepan que si persisten logran sus objetivos.

Lo ideal es que los padres establezcan un lugar donde los niños deben dormir y esto se respete siempre.

6Pasarlo de la cuna a la cama muy precozmente

Antes de los 3 años de edad, muchos niños no están todavía preparados para abandonar la cuna y pasar a una cama y por ello comienzan a levantarse en la noche y no pueden dormir.

Jodi Mindell explica sobre esto:

No tienen el desarrollo cognitivo ni el nivel de autocontrol necesarios para mantenerse dentro de las barreras imaginarias de una cama

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