Establecer una postura firme, pero no violenta es la alternativa necesaria para crear límites y no dejarse llevar por los caprichos del niño

los caprichos del nino
Foto cortesía de Pink Sherbet

El capricho es el modo que encuentran muchos niños para expresar lo que quieren. Pueden manifestarlo en todo momento hasta ver satisfecha su necesidad.

Es normal que el pequeño demande y que tenga deseos por conseguir todo en todo momento, pero lo que los padres deben tener muy en claro es cuándo decir “no”.

Cuáles son algunas de las principales conductas convenientes por establecer:

  • Desde muy niños, éstos deben saber que no se puede tener todo y mucho menos cuando ellos lo deciden
  • Saber establecer los límites les ayudará a ambas partes: padres e hijos. Es importante que el menor sepa que hay cosas que no puede tener. Hay que estimular su nivel de tolerancia y aceptación
  • Marcar límites no está relacionado con los castigos. Hay que saber imponerse con firmeza y seguridad

Algunas claves concretas para no dejarse llevar por los caprichos de los niños:

  • Respetar las rutinas estipuladas. Tener la misma hora para comer, bañarse y dormir
  • Ponerse de acuerdo entre ambos partes para dar siempre los mismos mensajes al niño
  • Mantenerse firme cuando se toma una decisión ya que la inseguridad es la mejor herramienta para los niños caprichosos
  • Es normal que el niño se enoje cuando se le dice algo que no le gusta. Hay que respetar ese momento. Seguramente luego se tranquilizará
  • Los castigos físicos o amenazas no son las soluciones adecuadas
  • Dar el ejemplo es una buena enseñanza para los niños
  • Hay que ser fuerte para no ceder ante el llanto del menor. Hay niños que lloran mucho porque piensan que de ese modo son capaces de conseguir lo que quieren. Lo ideal es que cuando la rabieta se presenta, alejarse unos minutos hasta que se calme. No ceder ante su insistencia. Los niños son muy constantes y hay quienes no paran hasta lograr cansar la paciencia de los padres. No se les debe permitir que esto ocurra. Ellos inconscientemente estarán siempre dispuestos a estudiar las debilidades de sus progenitores
  • Hay que tener en cuenta que niños caprichosos se convierten luego en adultos llenos de dificultades ya que una vez que han crecido nadie tolerará conductas de ese tipo, mucho menos si no son sus familiares
  • El chantaje no es válido. No es adecuado decirle al niño que se calme o no sea caprichoso y se le dará algo a cambio. Hay que ser coherente en el discurso y en la manera de manejar la situación

La autoridad en casa debe ser ejercida por los padres. Los niños son más insistentes, pero son los adultos quienes son más fuertes para no ceder y dejar en claro cuáles son los límites. Establecerlos de entrada es la única manera que ellos entiendan hasta dónde pueden llegar.
Si los niños se ponen violentos, rebeldes en extremo y utilizan la pataleta como modo persuasivo, lo que hay que hacer es ignorarlos. Es un tanto difícil llevar a cabo esta acción, pero es la manera de demostrarles que con ese comportamiento tan equivocado no van a conseguir nada. Alejarse, dejarlos solos hasta que se cansen de quejarse y llorar es lo conveniente en estos casos. Si se hace esto, las rabietas serán cada vez menos presentes ya que el niño comprenderá que de esa manera no es capaz de conseguir nada de lo que pretende.

Agregar comentario