Una conducta positiva hará que puedan superar antes los momentos de angustia

las crisis y los ninos
Cortesía de Todd Baker - Flickr.com

Ser padres implica, entre otra gran cantidad de cosas, guiar de la mejor manera a los hijos y sobre todo, escucharlos cuando tienen alguna inquietud.

Hay niños que no manifiestan con la palabra si están atravesando un sentimiento difícil, muchas veces porque ni ellos advierten lo que les está ocurriendo por dentro, pero lo manifiestan con actitudes impropias o conductas violentas. Percibir los cambios y averiguar qué es lo que ocurre es tarea y responsabilidad de los adultos.

Cuáles son los momentos más difíciles por los que atraviesa un niño:

  • Divorcio de los padres
  • Cambio de hogar
  • Cambio de país
  • Muerte de un familiar muy cercano o mascota

Estos son los hechos que más atormentan a un niño, y también a un adulto, pero si se lo acompaña y explica lo que ha pasado, la angustia que se siente al principio de a poco podrá ser transformada.

Claves para ayudar a los padres a controlar estos momentos:

  • Mantener la calma y la tranquilidad ante un hecho traumático le brindará la confianza y seguridad suficientes al niño para copiar la conducta vista
  • Aceptar el sentimiento del niño por más negativo que sea, es altamente necesario para que éste se dé cuenta de que puede expresarse libremente y decir lo que sienta sin restricciones. Se sentirá aliviado y percibirá complicidad en los padres que es necesaria para que el niño no se inhiba ni cree un mundo interior en el cual sea imposible entrar
  • Estar siempre alertas: los cambios de conducta en un niño no son gratuitos. Siempre corresponden a una dificultad que no pueden resolver naturalmente y por tal motivo la expresan como pueden, con angustia, violencia o rebeldía. Mantener comunicación con el colegio e interesarse cuál es el comportamiento que allí tienen, será muy útil
  • Hablar con sus hijos del tema preocupante, ya sea la muerte o una separación. Siempre teniendo en cuenta la edad del niño y sin mentirle
  • Dedicarle tiempo: siempre es necesario prestarle atención a los hijos, pero mucho más si están atravesando un momento delicado. Compartir una salida en familia o tiempo de modo rutinario hará que el niño se sienta contenido y menos abrumado

Algunos síntomas que pueden alertar sobre un posible trauma infantil:

  • Menores de cinco años: chuparse el pulgar, insomnio, orinarse en la cama, pérdida de apetito, temor a la oscuridad, regresión en la conducta, aislarse de sus amigos
  • Mayores de cinco años: agresividad, pesadillas, no querer ir a la escuela, falta de concentración, rebeldía e irritabilidad
  • Adolescentes: problemas de alimentación, insomnio, poca concentración, dolores físicos

Estrés infantil: consejos

En contra de lo que se piensa, los niños también pueden padecer estrés. Para saber si un niño lo está experimentando hay que:

  • Centrarse en sus cambios de humor: los niños pequeños se sienten contentos y al instante pueden tener un episodio puntual que les provoca el llanto. Eso es absolutamente normal, pero cuando el niño está muy irritado y se vuelve agresivo hay que comenzar a preguntarse si hay algo en particular que lo está molestando. Los niños son como esponjas que todo lo que ven y escuchan lo absorben. Hay que ser cuidadosos y no discutir delante de ellos. Una de las situaciones más movilizantes para ellos es la separación de sus padres. Hay que hacerles ver que ellos no son los culpables y que ambos padres estarán ahí siempre, aunque ya no vivan todos juntos
  • Los niños son muy susceptibles a las malas noticias. Es recomendable que no vean las noticias para que no se traumaticen con los acontecimientos que se muestran: desastres naturales, muertes, guerras y demás hechos violentos
  • Siempre hay que mantener una actitud positiva más allá de la angustia que se esté atravesando porque de esa actitud dependerá la fortaleza de su espíritu para afrontar en el futuro los momentos duros de la vida

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