La plenitud es un estado ideal que no es fácil de lograr y que requiere de trabajo y dedicación diaria para alcanzarla. Estar bien en cuerpo, mente y espíritu es estar feliz con una misma. Para lograrlo, el autoconocimiento es fundamental, ya que la felicidad no es un estado permanente, es un proceso, un camino, en el que se aprende a ser feliz.

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Estar atentas a nuestras necesidades y satisfacerlas

Aunque parezca bastante obvio y sobreentendido, muchas veces hay algunas necesidades que son pasadas por alto y dejadas de lado en pos de las obligaciones y responsabilidades diarias y llega un momento que el cuerpo pasa factura y se cobra el no haberlo escuchado a tiempo. Este es el caso de necesidades como el descanso, la buena alimentación, el tiempo libre para practicar ejercicio físico, el acudir al médico con regularidad, hacer una terapia si es necesario, etc.

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Alimentar cuerpo, mente y espíritu en conjunto

Así como es fundamental alimentarse diariamente para vivir, también es importante cultivar y trabajar el cuerpo para sentirse mejor a través de la actividad física y la mente y el espíritu con estudio, lectura, arte, cultura, relaciones sociales y afectivas, etc. De esta manera, se trabaja integralmente cuerpo, mente y espíritu y una se siente plena.

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Tener una actitud positiva y mucho sentido del humor

Por más que parezca una frase hecha, tener una actitud positiva ante la vida y buen sentido del humor, hace que todo se transite con más facilidad y felicidad. Si bien puede resultar muy sencillo de decir, no es tan fácil de hacer. Se trata de un trabajo de hormiga que hay que hacer día a día; levantándose diariamente con una buena actitud y esforzándose por estar bien y no dejarse vencer por dificultades, situaciones adversas, obstáculos que se ponen en nuestro camino y pueden sortearse y solucionarse.

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Identificar los obstáculos que se anteponen a la felicidad, cambiar aquello que puedo y aceptar lo que no

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquéllas que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia”. Esta frase es utilizada por los grupos de alcohólicos anónimos y aplica muy bien para la vida en general.

5

Dedicar el tiempo libre a lo que realmente nos da placer

Muchas veces, las mujeres en vez de aprovechar el tiempo libre para hacer lo que más les gusta (dormir, hacer deporte, leer, escuchar música, ver televisión, ir al cine, salir con amigos, etc.), se dedican a limpiar, ordenar, cocinar, etc. Todas cosas que pueden esperar y postergarse, hay un dicho popular que dice: “la tierra queda y vos te vas”. Por lo cual es importante tener la capacidad de reconocer qué es lo impostergable, lo qué no y dejar lo que puede esperar para dedicarse a lo que realmente da placer y hace bien.

6

Estar siempre activa y productiva

Mantenerse siempre en movimiento y actividad ayuda a que una mujer se sienta plena, más aún si esa actividad está relacionada con cosas que le gustan y le dan placer.

7

Cuidar y fomentar las relaciones sociales

Las relaciones sociales son fundamentales para estar plena, alimentan el alma y el espíritu y nos llenan de felicidad. Por lo cual, darse el tiempo y el lugar para encontrarse con amigas, amigos, familiares, etc. Realizar actividades que fomenten la socialización y la comunicación con los demás como por ejemplo clases de danza, teatro, etc.

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