Foto cortesía de Jin Aili

Separar a un bebé del entorno que le es familiar y donde se siente seguro, es un proceso que debe iniciarse en casa, con un promedio de 15 días de antelación, tomando una serie de medidas que faciliten la transición entre un sitio y otro. El término bebé se aplica a infantes hasta los 36 meses de edad, y por lo general son aceptados en guarderías niños a partir de los 4 meses. La adaptación de los bebés a la guardería, depende tanto de las medidas que se tomen en el hogar, como de la atención y cuidados que reciba el niño en el centro educativo.

Algunos consejos previos para tener en cuenta

  • Como punto de partida, resulta de gran utilidad iniciar una rutina de actividades diarias, haciendo énfasis en las horas de satisfacción de necesidades básicas: Baño, comida, descanso y las horas de juego. Además de hacer que esta rutina se cumpla, el papel de los padres o cualquier adulto significativo para el bebé, es motivarlo para su inicio en la guardería, involucrándolo en iniciativas que tengan que ver con el evento: Un paseo de vez en cuando frente a la sede o local y contactos previos y amistosos con la maestra, son acciones que ayudan
  • El acercamiento y familiarización en todo lo relacionado a la guardería es importante, de modo que puede aprovechar la compra de los útiles e implementos requeridos, para que el niño los manipule y aprenda a utilizarlos sin dañarse
  • Aun cuando parezca no entender sus palabras, es conveniente que le hable sobre todo lo positivo de la guardería: Nuevos amigos, maestras, canciones, juegos, colores, artículos multicolores, un gran parque (puede que sea pequeño, pero desde la perspectiva que le da su estatura, para el bebé siempre será grande). De esta manera percibirá el clima de entusiasmo

El gran día ha llegado

  • Llegado el día de asistir por primera vez a su segundo hogar, es imprescindible que el pequeño esté despierto cuando lo vistan y lo preparen, si el adulto lo hace mientras está dormido, sufrirá una impresión negativa y desconcertante al verse vestido y frente a personas que no conoce, sin saber cómo llegó allí. Incluya también en los efectos personales de diario, el juguete o muñeco preferido, que lo vincule con su hogar y le de seguridad mientras está fuera
  • Al llevarlo, pídale a la maestra que le permita tomar alguna foto para acentuar la importancia del día y transmitir al niño la sensación de celebración, y al despedirse, abrácelo cálidamente con la promesa de estar puntualmente a la hora de la salida, sin prolongar el momento, sobre todo si hay llanto. Hágalo sin dar muchas explicaciones, tranquilamente, con naturalidad, con un tono de voz y un lenguaje corporal coherentes con sus palabras

La guardería y su papel en el proceso

Gran parte del éxito o fracaso del período de adaptación, dependen de las maestras y auxiliares. La preparación profesional, disposición y entusiasmo, paciencia y destreza para manejar diversas situaciones, así como una imagen grata, que inspire dulzura y a la vez firmeza y seguridad, son algunas de las características importantes al momento de decidir con quién dejar al bebé.
Luego están las instalaciones, que deben ser amplias, cómodas, seguras y estar decoradas y adaptadas para satisfacer las necesidades de los pequeños usuarios y de todo el personal.

La rutina de actividades es lo más importante y varía de un centro a otro, pero básicamente suele estar dada de esta manera:

  • Recibimiento
  • Desayuno
  • Estimulación de los sentidos, dinámicas: Juegos simples, canciones, contacto con pinturas u otros materiales
  • Merienda
  • Estimulación psicomotriz
  • Baño
  • Almuerzo
  • Siesta

Esta es la rutina para la mañana. Los bebés que se quedan hasta la tarde continúan con:

  • Actividad lúdica
  • Estimulación visual (videos educativos)
  • Merienda
  • Aseo personal
  • Despedida

Cada una de estas actividades, tiene un momento preciso y una razón o fundamento para realizarse. Cuando el bebé completa su rutina de manera satisfactoria, refleja el nivel de adaptación y desarrollo alcanzado.

Consejos finales

  • Tómese un tiempo para buscar una buena institución, un lugar donde sienta que su hijo estará seguro y bien atendido. Es importante, pues de ello dependerá su tranquilidad y la estabilidad del bebé
  • Cambiar al niño constantemente de guardería, interrumpe, y puede incluso anular, su capacidad de adaptación
  • Evite la ansiedad: Los bebés de madres ansiosas son los que tienen mayor dificultad para adaptarse al nuevo medio, para conciliar el sueño, son más propensos a enfermarse y a tener accidentes
  • Confíe en las maestras y auxiliares, pues aunque ellas no sustituyen a las madres, son profesionales capacitadas para trabajar en el nivel en el que se encuentran, para ocuparse de los cuidados del bebé y esa relación de confianza genera seguridad en él
  • Es importante conocer el funcionamiento de la guardería y sobre todo, los aportes significativos que tienen las rutinas para el desarrollo del niño, y aprovechar ese conocimiento para combatir el posible sentimiento de culpa por separarlo de casa tan pequeño, si se tiene la necesidad de trabajar. En todo caso, lo mejor es asumir la decisión como algo beneficioso, que permitirá al bebé socializar, disfrutar de la presencia y compañía de otros niños, recibir educación acorde a su edad y aumentar su círculo de adultos y personas significativas
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