Cuidados del pene no circuncidado del bebé

El pene del bebé está recubierto en su punta, en el glande, por una tela, una piel, llamada prepucio que en algunas religiones y culturas como ser la judía, se quita mediante una intervención quirúrgica a la que se le denomina circuncisión y requiere de determinados cuidados especiales. Pero en los casos en que no se realiza esta cirugía, la higiene y retracción del prepucio deberán realizarse con sumo cuidado también, para prevenir posibles infecciones (urinarias, por ejemplo) y problemas futuros.

Cómo limpiar y cuidar el pene no circuncidado

  • Durante los primeros meses del bebé, es recomendable lavar el pene con agua y un jabón neutro por fuera, exteriormente, sin forzar el prepucio hacia atrás para dejar el glande al descubierto, si es que aún no se ha despegado. El 95% de los niños nace con el prepucio pegado, adherido al pene y en el 15% de los casos se logra retraer, aproximadamente, a los 6 meses
  • En general, en la mayoría de los niños, el prepucio se vuelve elástico y retráctil con el paso de los años, a medida que el niño crece y puede correrse con facilidad entre los 3 y los 5 años (en el 90% de los casos), aunque hay otros que recién podrán hacerlo en la adolescencia
  • Es importante que los padres ayuden a su hijo a familiarizarse con su cuerpo y a que a medida que crecen ellos mismos se corran el prepucio hacia atrás para lavarse el glande
  • Se aconseja que mientras son bebés, los padres vayan corriendo el prepucio de a poco, progresivamente, sin forzarlo, mientras se está bañando al niño, ayudándose con el jabón y el agua, lo laven y enjuaguen bien y luego vuelvan a correrlo hacia delante hasta tapar la punta del pene. El apurarse a correrlo antes de que se haya separado, puede producir sangrado, dolor y hasta rasgar o desgarrar la piel del bebé
  • Mientras el niño es pequeño se aconseja higienizarlo, habitualmente, corriendo el prepucio hacia atrás y lavando con abundante agua y jabón. En tanto cuando pueda hacerlo él por sí sólo, que lo haga todos los días al bañarse
  • Debajo del prepucio hay una sustancia blancuzca que se desprende cuando se retrae hacia atrás, se trata de las células de la piel denominadas esmegma y que son totalmente normales; no hay motivo para alarmarse, ya que no se trata de ninguna infección
  • No se recomienda utilizar gasas, ni algodones, ni antisépticos para higienizar el pene del bebé
  • Si con el paso de los años el prepucio sigue sin correr, se está ante la presencia de una fimosis (dolor, molestias, irritación y dificultades al orinar) y el médico deberá evaluar que pasos seguir, pero esto no es lo más común

Prestar especial atención a:

  • El tamaño del agujero del prepucio: Si es lo suficientemente grande como para que el chorro de orina sea normal o si permite la salida sólo de un hilo finito
  • Si el bebé parece molesto, incómodo o dolorido al orinar
  • Si el prepucio se enrojece o hincha
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