La prevalencia es baja y la higiene y los cuidados durante los primeros días de vida del bebé minimizan las posibilidades de la infección

Infección del cordón umbilical

El cordón umbilical del recién nacido requiere de ciertos cuidaos para secarse por completo y caerse al cabo de, aproximadamente, 10 días después del parto. Es importante que siempre esté seco y limpio.

La infección del cordón umbilical u onfalitis, se produce por la contaminación del cordón umbilical al cortarlo o por la deficiencia en los cuidados durante las primeras semanas de vida del bebé.

La prevalencia de esta infección es bastante baja. Se da en un 0,7% de los bebés de los países desarrollados y hasta en un 2,3% en los países subdesarrollados.

Las posibilidades de infección del cordón umbilical son elevadas durante el proceso de caída del mismo, ya que los vasos sanguíneos están expuestos, lo cual facilita la entrada de gérmenes al organismo. Las causas más frecuentes de infección son los gérmenes del tipo Streptococcus beta hemolítico y Staphilococcus aureus, los que pueden propagar la infección por los vasos linfáticos y sanguinos de la zona.

Es muy importante realizar un diagnóstico precoz, ya que la infección del cordón umbilical pude ser grave, debido a la permeabilidad que caracteriza a los vasos sanguíneos de la zona, hasta alrededor de los 20 días del nacimiento.

Factores de riesgo

  • Bajo peso al nacer
  • Ruptura prematura de las membranas
  • Trabajo de parto prolongado
  • Sexo masculino

Síntomas

Los síntomas suelen aparecer al tercer día del nacimiento y pueden incluir:

  • Mal olor, fétido en la zona del cordón: Es uno de los síntomas principales
  • Humedad y/o secreciones purulentas o turbias del cordón
  • Edema
  • Enrojecimiento en la zona
  • Eritema umbilical
  • En casos graves, los síntomas pueden incluir también fiebre y signos de toxicidad

Tratamiento

Los casos más leves de infección pueden tratarse con preparados tópicos. Los casos más graves se tratan con administración endovenosa de antibióticos. En casos extremos es preciso proceder a un drenaje quirúrgico.

Prevención

La higiene y desinfección del cordón y la zona que lo rodea, es un factor clave para la prevención de la infección. Para ello, es preciso cada vez que se cambia el pañal del bebé previo a la caída del cordón, higienizarlo con alguna solución antiséptica y envolver en una gasa limpia y seca. Siempre debe estar limpio de orina y heces que pueden ser grandes focos de contaminación. Estos cuidados deben extenderse hasta unos días después de la caída del ombligo, hasta que esté cicatrizado totalmente.

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