La mascota y el bebe
Foto cortesía de End of Level Boss - Flickr.com

Muchos padres se plantean qué hacer con la mascota, sobre todo con perros y gatos (pájaros, peces, etc. no implican grandes complicaciones), ante la llegada del bebé a la familia. En ocasiones ese animal que era el centro de atracción pasa a ser desplazado por el niño y los adultos sin darse cuenta fomentan los celos del mismo. Pero no es necesario llegar a la drástica medida de deshacerse de la mascota si se tienen en cuenta algunas recomendaciones que harán más sencilla la convivencia. Ya que para el desarrollo del niño es muy beneficia la relación con los animales.

Medidas anteriores al nacimiento del bebé

  • Es importante ir preparando a la mascota de antemano para la llegada del bebé. Por ejemplo ya que la embarazada estará muy ensimismada con su embarazo, y esto será potenciado con la llegada del niño, es el padre el que deberá ocuparse más por atender al animal.
  • Si la mascota, perro o gato, por ejemplo, duermen en el dormitorio y se quiere que lo haga en otro lado a partir del nacimiento del bebé, es preciso que ese cambio se comience a implementar desde antes, que se lo vaya acostumbrando paulatina y progresivamente a su nuevo dormitorio para que no después no relacione directamente la llegada del niño con su desplazamiento.
  • Consultar al veterinario para hacer la desparacitación correspondiente y controlar que todas sus vacunas estén al día.
  • En el caso de los gatos, estos transmiten toxoplasmosis a la mujer embarazada (muy peligrosa para el feto en desarrollo) por lo cual esta deberá ser muy cuidadosa al tocarlo tener siempre la precaución de lavarse posteriormente sus manso y si no tiene más remedio de ser ella quien recoja sus deposiciones, hacerlo utilizando guantes de goma.

Medidas mientras el bebé está en la maternidad

  • En la medida de lo posible, no dejar nunca sola a la mascota en la casa, dejarla a cargo de alguien más.
  • Llevar una prenda del bebé y jugar con el animal mientras este la huela para que se familiarice con su olor y lo relacione con algo placentero.
  • Bañar a la mascota y llevarla a la veterinaria para que corte sus uñas (sobre todo los gatos) por si accidentalmente araña al bebé.

Medidas en la llegada a la casa con el bebé

  • Cunado la madre y el bebé llegan a la casa de la maternidad, es muy importante que ella deje al niño a cargo de alguien más y dedique unos minutos a saludar al animal.
  • Dejar que la mascota se acerque y olfatee progresivamente al bebé teniendo la precaución de que no lo lama (ya que puede transmitirle gérmenes) y protegiendo su rostro.
  • No impedir, ni rezongar al animal por intentar oler al bebé ya que podría asociar al niño con el castigo y por ende se resentirá con él.
  • Actuar naturalmente, sin ponerse nerviosos, ni excesivamente cuidadosos para evitar que la mascota no se excite.
  • Nunca dejar solos a la mascota y al bebé, por más buena que esta sea puede hacerle daño al niño sin quererlo accidentalmente.
  • Enseñarle al animal que jamás debe entrar a la habitación en la que está el niño sin autorización.
  • Tener muchísimo cuidado con los gatos de que no se acuesten dentro de la camita del bebé.
  • La persona que esté a cargo de la mascota o todos aquellos que la toquen o estén en contacto con ella o sus utensilios, deben tener la precaución de lavarse las manos antes de tocar al bebé.
  • Pedir a las personas que vayan de visita a la casa para ver al bebé que dediquen unos minutos a saludar a la mascota.
  • Intentar que la mascota asocie al bebé sólo con cosas buenas, positivas.

A medida que el niño crece

  • Cuando el bebé empieza a crecer y gatea es muy probable que intente perseguir al animal, molestarlo tirarle de la cola, meter sus dedos en los ojos, etc. y esto puede llegar a producir en éste una reacción agresiva. Esto puede impedirse si se enseña a ambos a respetarse mutuamente desde un comienzo. A que el niño respete los espacios de la mascota y ésta los de aquel.
  • Es importante mantener los utensilios de la mascota (plato de la comida, del agua, lugar donde hace sus necesidades, etc. alejados del alcance del bebé para evitar la transmisión de enfermedades.
  • Higienizar correctamente el espacio de la mascota y sus utensilios contribuirá a disminuir los riesgos de contagio.
  • Enseñar al bebé a no jugar ni ir al lugar de la mascota, sobre todo cuando está comiendo.
  • Enseñar al bebé a tratar bien a la mascota, a no molestarla mientras come o duerme, a acariciarla suavemente a no tocarle los genitales, ni meter la mano dentro de su boca, etc.

Con el tiempo tanto la mascota se acostumbrará y adaptará al niño como éste a aquella. De cualquier manera es muy importante prestarle mucha atención a la relación entre ambos y ante la más mínima muestra de celos o agresividad de la mascota actuar de inmediato. Demostrarle que es importante, que todos la quieren, jugar con ella y acariciarla junto con el bebé. Y si esta actitud continua o se incrementa consultar a un profesional y si no hay otra opción, para preservar al niño, desasearse de la misma.

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