Masajes bebes

El masaje en los bebés recién nacidos constituye una terapia excelente, en especial, en aquellos que son prematuros o que arrastran algún problema de salud. La literatura pediátrica revela, en los últimos años, que la experiencia con bebés recién nacidos demuestra que el masaje relaja y refuerza el vínculo entre los niños y sus padres.

Pero no sólo los procesos emocionales, el masaje a los bebés contribuye a mantener en orden también los procesos digestivos, muy delicados en cuerpos aún muy inmaduros, y a estimular su crecimiento.

La terapia de los masajes en bebés recién nacidos, es una práctica novedosa. Fue introducida como técnica auxiliar de la pediatría en los últimos años de la década del setenta, de la mano del indio Vimala Schneider McClure, que comprobó de forma experimental los beneficios del masaje en niños muy pequeños.

Hoy, esta práctica es reconocida en todas las escuelas de pediatría, hay muchos libros publicados sobre el tema e incluso material audiovisual al alcance de los padres primerizos que son responsables.

Si consultas con tu pediatra de confianza, seguro que te recomendará algunos ejercicios apropiados para ayudar a establecer ese vínculo con tu bebé, para mejorar y estimular su sistema digestivo.

En cualquier caso, conviene recordar que el cuerpo de un niño pequeño es frágil y que siempre se deberá proceder con mucho cuidado, para no presionar en exceso o hacerlo de forma muy insistente (por ejemplo, su caja torácica o su columna vertebral aún en formación).

Es más, si el masaje infantil se acompaña de sonidos agradables para el niño, tendremos una predisposición especial del bebé. Los sonidos que más les gustan son los vocales, los producidos por un parlamento suave y acompasado, el que se hace al balbucear o los cantos y los arrullos. Ésos les encantan.

Además, por qué no, también ponerle música en su habitación. Juega a identificar qué tipo de música es la que más le gusta, sabrás reconocer cuando le resulta agradable.

También puedes probar utilizar los sonajeros y los móviles que cuelgan sobre su cuna, que ayudan a estimular el sistema auditivo del bebé. Si el niño se muestra vivo o inquieto, prueba cantarle nanas y tonadas infantiles mientras lo arrullas en tus brazos.

A un bebé, se le puede arrullar envuelto en su mantita, así se sentirá más seguro, calentito y cómodo. Es una forma de que le llegue la apacibilidad a su ánimo. Los niños pequeños son muy sensibles a los cambios de temperatura, a las alteraciones de la intensidad de la luz y a los sonidos y movimientos violentos. Se sobresaltan con mucha facilidad. A través de tu voz el bebé te reconoce, pero también se tranquiliza y se afianza el vínculo.

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