Memoria ninos
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Entendemos la memoria como una facultad psíquica mediante la cual retenemos y recordamos el pasado. Pero… ¿a partir de qué edad desarrollan la memoria los niños? ¿Los bebés tienen memoria? Efectivamente, los bebés poseen memoria desde su nacimiento pero es otro tipo de memoria. La memoria de los recién nacidos carece de la perspectiva temporo-espacial, pero habilita al bebé al reconocimiento de la voz o los gestos de sus familiares más cercanos, empezando por su mamá.

A medida que el niño va adquiriendo y desarrollando el lenguaje social, la memoria se va transformando, pasando desde una memoria a corto plazo hasta llegar a una memoria de largo plazo, característica de la adultez. La memoria es una parte del desarrollo cognitivo del niño, de la inteligencia, por lo que a medida que avanza en su desarrollo, la memoria irá adquiriendo mayor complejidad.

Podemos intentar caracterizar el proceso de formación de la memoria en los siguientes pasos:

  • Recién Nacidos, se caracteriza por ser una memoria de reconocimiento, que permite distinguir olores, sonidos, imágenes. Aún no podemos hablar de una memoria a corto plazo, ésta se irá desarrollando con el pasar del tiempo y con la ayuda del establecimiento de una rutina
  • A los 6 meses, el bebé está desarrollando su memoria a corto plazo, y puede reconocer los rostros familiares (padres, hermanos, etc.). Además desarrolla la posibilidad de reacción frente a objetos significativos para él, por ejemplo, si ve el cochecito reacciona de determinada forma, porque es capaz de asociar el objeto “coche” con “paseo”
  • Al año, con la ayuda del lenguaje el niño puede reconocer lugares concretos como por ejemplo la casa de los abuelos
  • A los 2 años, la memoria se vuelve consciente, habilita el reconocimiento de objetos, palabras, órdenes, de cuentos contados, y la posibilidad de referir sus sentimientos sobre algo que le pasó
  • A los tres años, el niño podrá recordar en su vida adulta sucesos que lo hayan marcado
  • Justamente, alrededor de los tres años se da la posibilidad de construir una memoria autobiográfica porque el niño, a esa altura ya ha desarrollado su “yo” desde el punto de vista psicoanalítico. Es decir, el grado alcanzado por su conciencia es capaz de organizar sus recuerdos en torno a sus vivencias. Esa construcción del “yo” implica una interpretación subjetiva de su entorno, y permite separar dos acciones complementarias: El reconocimiento (acción de identificar) y el recuerdo (acción de reproducir)

Al comienzo del artículo, mencionamos los dos grandes tipos de memoria: Memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. Veamos cada una de ellas.

  • La memoria a corto plazo se divide en tres conjuntos: La memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo
  • La memoria sensorial se caracteriza por ser muy leve, se vale del soporte de los sentidos para recordar objetos o situaciones. Las más desarrolladas son la memoria icónica (visual) y la memoria icónica (auditiva)
  • Mientras que la memoria a corto plazo se define por ser de carácter temporal, específicamente, el almacenamiento capaz de realizar es de unos 20 a 45 segundos. Si en este período de tiempo la información no es reforzada con la memoria a largo plazo, la misma se olvida
  • Por otra parte, la memoria de trabajo es aquella utilizada para realizar la mayoría de nuestras actividades diarias, debido a su estructura temporal de datos
  • La memoria a largo plazo posee una capacidad de almacenamiento temporal que es mucho más extensa que la memoria a corto plazo. La memoria a largo plazo puede clasificarse en memoria declarativa y memoria de procedimientos
  • La memoria declarativa se desarrolla a nivel consciente en el individuo, y está relacionada con la evocación de recuerdos mediante el uso del lenguaje. Este tipo de memoria es a la que recurrimos durante los procesos educativos, y en toda clase de conocimiento en general
  • En cambio, la memoria de procedimientos tiene que ver con el almacenamiento que se produce mediante nuestras experiencias y emociones. Se vincula a esa memoria que desarrollamos de manera perceptual, que surge de los hábitos y acciones motoras

La memoria es una parte de la inteligencia de los niños y una parte muy importante de su desarrollo. Para estimularla, es bueno estimular su lenguaje, así como sus percepciones o sentidos.

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