Es parte natural del proceso de desarrollo del niño

Masturbación infantil

Ser padre o madre no es fácil, por tanto no es una decisión que deba tomarse a la ligera, ya que una vez tomada, debemos afrontarla con la responsabilidad y la alegría que nos lleva a gozar de cada una de las etapas de nuestros hijos, acompañando así su crecimiento físico.

Uno de los temas que siempre ha sido candente en el interior de las familias, es el de la sexualidad infantil -demostrado a lo largo de la historia-. Y es por ello que hay que entenderla como una condición anatómica y física que caracteriza al ser humano. A través de su carácter sexual, que se reduce a una constante búsqueda de placer, la sexualidad es una condición inherente en el ser humano.

Y es tan inherente a nuestra naturaleza, que se presenta desde el mismo momento del nacimiento (algunos expertos sostienen que incluso llega a manifestarse en el feto) y lo vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, pasando por diferentes etapas de desarrollo (físico y mental). Una de ellas es la llamada autoestimulación genital, término técnico para lo que se conoce popularmente como masturbación.

Lastimosamente la masturbación ha sido relacionada negativamente, comparándose como un riesgo que desarrollaba enfermedades, entre las que se encontraba la esterilidad, el acné y hasta con la aparición de pelos en las manos. Mitos que pueden variar de una cultura a otra y que intentan tachar de “pecado mortal” algo real y normal. Tanto así, que lo podemos observar en nuestros hijos cuando son pequeños, entre los dos y los cuatro años de edad.

Masturbación Infantil

Es en esta etapa del proceso madurativo del bebé donde empieza a sentir curiosidad por el mundo que le rodea y por su cuerpo, que ya empieza a conocer y reconocer. Durante esta edad, el juego del niño con sus genitales es parte importante para su crecimiento, juego que le produce placer y que además le ayuda a liberar tensiones.

Los bebés experimentan un conjunto de sensaciones placenteras (de forma natural) al rozar sus genitales con el pañal, por ejemplo. Esto pasa de manera tan espontánea como la misma necesidad de dormir o comer. Es de aclarar que en este punto no existen “fantasías sexuales”, como podríamos encontrar en los adolescentes y/o en los adultos.

Cómo reaccionar

Es frecuente ver a los niños tocándose con placer. Para los padres estas actitudes suelen producir inquietud y desconcierto al no saber como reaccionar.

Actuar con:

  • Discreción: No reprimir ni alabar en exceso
  • Paciencia, no hay que desesperarse y –es mejor- optar por la observación de qué hacen la niña o el niño, cómo son sus cambios de temperamento, su relación con los demás y con ellos mismos, siempre sin invadirlos
  • Observar demostrando afecto permanentemente, comprensión y acompañándolos en el proceso
  • Tener tacto, evitando palabras o gestos de desaprobación, no queremos decir que sea una posición fácil, pero es necesario que las madres y los padres intenten investigar sobre el tema o remitirse a un especialista, si es el caso
  • Tomar una posición negativa frente al tema: Prohibición, castigo, desespero; puede llevar a que él o ella –al relacionarlo con algo “malo”- tome una de dos conductas: Inhibición sexual o refuerzo de la conducta (mentir y esconderse), totalmente opuesta una de la otra, pero las dos indeseables. Los niños y las niñas necesitan tocarse y mirarse, explorar y experimentar para reconocer su cuerpo y comprenderlo

No reprobar y tampoco reforzar

En la primera infancia los bebés extienden la autoexploración a todo el cuerpo, los genitales son parte de él y tocarlos es un modo más de conocimiento, después descubren que a través del tacto pueden llegar a obtener cierto placer, esto es totalmente natural.

Para los especialistas hay que tener en cuenta, a la hora de analizar el tema, tres factores importantes:

  • La frecuencia con que lo hace
  • El contexto socio-cultural
  • La etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño o la niña

Como padres, pocas veces recordamos que nuestros bebés son seres humanos sexuados y, por el contrario, idealizamos su inocencia. La masturbación infantil es una etapa en el desarrollo del niño y frente a la sorpresa que nos pueda llegar a generar, se debe conocer cómo enfrentarla.

La auto-estimulación genital en los niños suele iniciarse con claridad sobre el año y medio de edad (aproximadamente) y la estabilización del proceso se puede ver entre los tres y cinco años. Luego esta conducta cesa completamente ya que dejar de ser novedad lo que al inicio fue todo un descubrimiento. Esta conducta puede reaparecer en la pubertad (masturbación adolescente) y en la adultez, aquí ya la asociamos a las fantasías sexuales.

Por último recordar que cada día, los seres humanos (y por supuesto nuestros hijos) estamos expuestos constantemente a través de los medios de comunicación, a material con connotaciones sexuales, llegando a extremos de no respetar ni los horarios de protección al menor o incluso dentro de los llamados programas infantiles, no debemos alarmarnos (demasiado), pero sí estar alerta para ayudar al buen desarrollo de nuestros hijos y gozar con ellos y por ellos

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