Blancorexia

Los dientes extremadamente blancos se han vuelto tendencia proclamada desde la pantalla, los anuncios publicitarios, los famosos, etc. Sonrisas brillantes con dientes que relucen, es lo que buscan muchas personas, dando lugar a lo que los especialistas han dado en llamar Blancorexia: La obsesión por los dientes blancos. Las consultas odontológicas han dejado de lado caries, ortodoncia, limpiezas, etc., y han dado paso a meras consultas estéticas centradas en cómo blanquear los dientes.

Esta obsesión estimulada desde la imagen que irradian las bellas sonrisas de las pantallas, las revistas, la publicidad de la vía pública, etc., oculta muchas veces engaños como el photoshop. Por lo tanto, la blancura que se pretende vender no es real. Los tonos de esmalte dental abarcan unos 20 tonos y ninguno de ellos es blanco total. El color de los dientes depende de muchos factores entre los cuales están la raza, la alimentación, la genética, la edad, ciertos medicamentos, el consumo de café o tabaco.

Realizarse blanqueamientos dentales para mejorar la apariencia de los dientes amarillentos o manchados con fundas de porcelana, blanqueamientos con peróxidos, etc., es válido y no es contraproducente, siempre que se haga con responsabilidad y con un profesional. El problema aparece cuando las personas se obsesionan por la blancura de sus dientes, al igual que sucede por ejemplo con las cirugías estéticas, y caen en manos de profesionales inescrupulosos que les aplican blanqueamientos constantes y repetitivos o recurren a tratamientos caseros o soluciones mágicas que se compran en la red.

Los riesgos de la obsesión por los dientes blancos

Enrique Jadad, especialista en Odontología Estética sobre dientes e implantes, profesor de la carrera de Odontología de la Escuela de Salud de la Universidad de Viña del Mar, explica:

Para lograr dientes muy blancos, hay que abusar en los tiempos de aplicación de los peróxidos, que son compuestos químicos en base a oxígeno. Pero esto constituye una violación a la biología de los dientes y de la ética profesional. La situación se describe como ‘blancorexia’: pacientes deslumbrados por la publicidad engañosa que cada día piden más y más aplicaciones de peróxidos, y que incluso los compran irresponsablemente en las grandes tiendas y por Internet

El uso indiscriminado y/o sin control médico de peróxido de hidrogeno o de blanqueadores dentales, puede dañar la dentadura, la superficie del diente al volver más poroso el esmalte. Produce la pérdida de minerales y causa la inflamación de la pulpa (pulpitis). El peróxido de hidrógeno traspasa el esmalte penetrando en la dentina y en la pulpa dental, lo cual produce la inflamación de la pulpa y es la explicación del incremento de la sensibilidad dental.

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