Comer en familia

La comida familiar tiene múltiples beneficios para los niños y adolescentes, les enseña valores, les transmite buenos hábitos, les enriquece el vocabulario, etc. La cena en familia alrededor de una mesa, es una instancia que aporta mucho más que nutrientes para el organismo; nutre las emociones.

Con la vorágine de la vida cotidiana actual se ha ido perdiendo la familia reunida alrededor de una mesa a la hora de la comida. Cada uno come al horario que más le convenga y la comida pasa a ser un mero trámite en vez de un momento de encuentro. Sin embargo, cuando existen niños y adolescentes en la casa, y se pretende transmitir hábitos saludables y buenas prácticas alimenticias, lo ideal es dar un espacio importante en el día a día a la comida familiar.

La familia comiendo junta reporta beneficios que van más allá de lo meramente nutricional, favorece la comunicación, la transmisión de valores, la prevención de problemas de salud, el fomento de buenos hábitos, entre otros.

Dentro de los beneficios de comer en familia podemos enumerar:

1 Menos problemas de salud en niños y adolescentes

Según un estudio realizado por el Centro Nacional de Estadísticas Educativas, dedicado a recopilar información acerca de los ambientes para el aprendizaje, la sanidad y el desarrollo de los niños estadounidenses, publicado en la revista Pediatrics, encontró que comer en familia reducía el riesgo de obesidad en niños en edad pre escolar. Los autores del estudio, Sarah Anderson, profesora de Epidemiología en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, y Robert Whitaker, profesor de Salud Pública y Pediatría en la Universidad de Temple, Estados Unidos, recopilaron información de 8.550 niños. Examinaron la incidencia de la obesidad infantil en niños que tenían rutinas saludables que incluían cenas en familia más de 5 veces en la semana, 10 horas de sueño aproximadas cada noche y ver menos de 2 horas semanales de televisión por día. Encontraron que los niños que tenían estos tres hábitos saludables presentaban una prevalencia de obesidad del 14,3% en comparación con un 24,5% de los que no tenían ninguno de estos hábitos. Es decir, a mejores hábitos, menor incidencia de obesidad.

Otro estudio llegó a un resultado similar. Se analizaron los resultados de 17 estudios sobre los patrones alimentarios y nutricionales de 182,000 niños y adolescentes. La investigadora a cargo del estudio, Amber J. Hammons, PhD, de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign, Estados Unidos, y sus colegas, compartieron sus hallazgos en la revista Pediatrics:

En general, las familias que comparten juntas 5 o más comidas tienen hijos que son 25 por ciento menos propensos a tener problemas de salud nutricional que los niños que comparten [menos de o el equivalente a] una comida con sus familias.

Las comidas compartidas en familia parecen operar como un factor protector contra el sobrepeso, la alimentación poco saludable y la alteración de los hábitos alimentarios.

Al comer en familia, los padres pueden constatar los hábitos alimenticios de sus hijos. Qué comen, cuánto comen y si existe la posibilidad de que estén teniendo algún trastorno de la alimentación.

2 Mayor comunicación

El encuentro familiar alrededor de la mesa favorece la comunicación entre todos los miembros de la familia. Cada uno tiene un momento para comentar cómo fue su día, las anécdotas interesantes del mismo, así como las frustraciones enfrentadas. Este momento se convierte en propicio para conocer más sobre las necesidades y carencias de los hijos por parte de los padres.

3 Mayor control de las porciones

Cuando se come en familia, la comida deja de ser el centro de atención y la conversación y el intercambio pasan a ser lo medular del encuentro. Entonces, los comensales se controlan en la cantidad de alimentos que ingieren, las porciones no son ni tan abundantes ni tan pequeñas, especialmente la de los niños. Además, se puede ejercer un mayor control sobre si ingieren suficientes frutas y verduras a fin de lograr una alimentación más balanceada.

4 Mejor rendimiento escolar

La cena en familia es fundamental para mejorar el rendimiento escolar. Durante ellas, los niños y los adultos intercambian conversaciones, formas de pensar y entender distintas cuestiones con lo que enriquecen su vocabulario y aprenden de diversos temas.

5 Un momento de encuentro y relax

La cena familiar es un momento ideal para el encuentro y para el esparcimiento, el relax después de un arduo día de estudio y/o trabajo. Es un tiempo para parar y disfrutar de la buena compañía y de una deliciosa y nutritiva comida.

6 Experiencias emocionalmente nutritivas

Beatriz Beltrán de Miguel y Carmen Cuadrado Vives en un trabajo titulado “Comer en familia: una costumbre saludable y gratificante”, del Departamento de Nutrición y Bromatología I de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, indicaron lo siguiente:

…las comidas en familia constituyen la base para elaborar los recuerdos de alimentación que se forman en la infancia y que perduran a lo largo de la vida, recogiendo las experiencias sensoriales que intervienen en la alimentación (tacto, gusto, olfato, oído y vista). Así, por ejemplo, el olor de un determinado alimento o preparación culinaria que comimos en nuestra infancia puede acompañarnos en la memoria durante toda la vida y determinar de alguna manera nuestras elecciones alimentarias…

La comida cuando se realiza en familia además de nutrir el cuerpo nutre el alma.

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