Seguir amamantando
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La mastitis es una de las complicaciones que puede surgir durante la lactacia materna. Si bien su frecuencia no es muy alta (1 -3 de cada 100 casos) es muy molesta y dificulta el amamantamiento en los casos más extremos.

Qué es la mastitis

La mastitis y la lactancia están íntimamente ligadas. Ya que la mastitis es uno de los problemas que se presentan en la lactancia materna, aunque con poca frecuencia (1 a 3 de cada 100 casos).

Es un proceso inflamatorio en las mamas, a causa del mal vaciamiento de las mismas o de una infección bacteriana producida por las bacterias que se cuelan por las grietas del pezón, provenientes de la mala higiene de éstos o de la boca del bebé. Se caracteriza por ocasionar fiebre, malestar generalizado (similar al de una gripe), calor, enrojecimiento, hinchazón e inflamación en alguna zona de una de las mamas. Aparece, generalmente, entre los 10 y los 30 días siguientes al parto, pero también puede presentarse en cualquier momento a lo largo de la lactancia e incluso en mujeres que no están dando de mamar (aunque es muy poco habitual).

Los cambios fisiológicos que padecen las mujeres durante el embarazo y después del parto, junto con la succión permanente del bebé, hacen que sean más vulnerables a sufrir lesiones e infecciones en esta zona. En el principio de la mastitis sólo hay retención excesiva de leche y se soluciona fácilmente con paños calientes y la extracción de la leche. Pero si no se actúa con rapidez y se procede en consecuencia, se puede complicar y como resultado tener que dejar de amamantar del lado afectado por un tiempo.

Síntomas de la mastitis

  • Presencia de nódulos en la mama, esto significa que algún conducto está bloqueado y que la glándula mamaria no está drenando bien
  • Dolor, inflamación y enrojecimiento en alguna zona de la mama
  • Mayor sensibilidad en alguna de las mamas
  • Fiebre y malestar generalizado
  • Secreciones en uno de los pezones (puede haber pus)

Cómo aliviar la mastitis

  • Seguir amamantando, sólo se suspende la lactancia cuando hay secreciones de pus y previa recomendación del médico ginecólogo
  • Sacar leche si es necesario. Si el bebé no vacía al pecho en la lactada o si no se está con él al momento que debe mamar, es importante vaciar las mamas para evitar que el exceso de leche obstruya los conductos
  • Masajear suavemente los nódulos del pecho mientras el bebé mama
  • Colocar paños tibios en los pechos ayuda la salida de leche, al igual que tomar una ducha dirigida hacia la zona congestionada
  • Colocar paños fríos ayuda a que baje la inflamación, se recomienda hacerlo después de que se da de mamar
  • Calmar el dolor con analgésicos indicados por el médico ginecólogo
  • Realizar reposo. Es importante aprovechar a descansar mientras el bebé también lo hace

Cómo prevenir la mastitis

  • Cuidar que las mamas no estén muy congestivas, porque este es el paso previo a la mastitis
  • Si después de dar de mamar los pechos aún están llenos, extraer la leche con un sacaleches para evitar la congestión de las mamas
  • Si debes ausentarte a la hora en que el bebé tiene que mamar, sacarte leche con un sacaleches para evitar la congestión de las mamas
  • Higienizar bien y con asiduidad la zona de la aureola y el pezón con un jabón neutro o sólo con agua antes y después de dar de mamar
  • No usas sostenes muy apretados
  • Tomar muchos líquidos
  • Frente a la presencia de un síntoma fuera de lo común como fuerte dolor en una mama, una mancha roja, fiebre y malestar general, consultar al médico ginecólogo
  • Tratamiento

    El médico ginecólogo evaluará la situación y determinará cuál es el grado de afección. Se indicarán antibióticos si es necesario, analgésicos para aliviar el dolor y se aconsejará seguir amamantando o sacándose la leche con un sacaleches cuando la situación así lo requiera.

    Hay casos en los que la mastitis se complica (entre el 5 y el 11% de los casos) y se produce un absceso con pus. En tal caso, el médico procederá a drenarlo quirúrgicamente o a realizar una punción e indicará suspender la lactancia de la mama afectada. Pero se puede seguir dando de mamar la otra y extrayendo la leche para impedir que las mamas se vuelvan a congestionar.

    Dar de mamar es el acto de amor más maravilloso de la naturaleza y sólo ante una situación extrema debe ser suspendido.

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