Leche
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La lactancia materna ha sido el centro de muchísimos estudios, donde se ha comprobado que la importancia que tiene, tanto para las madres como los bebés, es significativa en cuestiones como el desarrollo cognitivo y físico, también en la prevención de ciertas enfermedades y, también, como un factor predominante en la prevención de la morbilidad.

Es por esta razón que, son muchos los que defienden la consecución de este proceso natural por el que deben pasar madres e hijos, pues a los ojos de la UNICEF, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y algunas agencias como la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos) no es una opción, sino que una necesidad.

Actualmente, uno de los factores que se vincula a la existencia de pobreza en el mundo es la mala alimentación, pues de esa forma los hábitos del desarrollo de la vida humana de los individuos afectados cambian drásticamente, cuestión que se lleva inclusive a las primeras etapas de la vida. Así, se sabe que los beneficios de preocuparse por observar un buen período de lactancia hacen posible la perfecta nutrición de los bebés, ello gracias a las propiedades exclusivas de la leche materna, quienes apoyan con los nutrientes exactos que se necesitan para un buen desarrollo psicomotor y un crecimiento óptimo, aunque también entrega anticuerpos al bebé contra cualquier enfermedad materna.

Variados estudios a nivel internacional, comprueban que los niños que gozan de un período de lactancia “normal”, superan sin problema alguno las clásicas dificultades que forman parte de la tasa de mortalidad infantil, las que se constituyen por:

  • Diarrea
  • Infecciones de vías respiratorias
  • Otitis media
  • Otras enfermedades menores que se complican en los niños

La tasa de mortalidad que se observa en niños recién nacidos hasta una edad de seis meses, es significativamente menor en aquellos que pasan por una etapa de lactancia completa, que en aquellos que abiertamente carecen de los medios fácticos como para adaptarse o sustituir este importante recurso en los primeros días y meses de vida.

En la práctica, aquellos bebés que toman leche materna, gozan de una inmunidad abiertamente superior que aquellos que no la tienen a su disposición, así como también están mejor preparados para agentes infecciosos diversos, respecto de quienes no consumen leche materna.

Los bebés y niños que utilizaron leche materna en su desarrollo primario, muestran claras ventajas intelectuales y motoras respecto de aquellos que no lo hicieron, lo que hace pensar que los beneficios de incluir la leche materna en el desarrollo primigenio de los bebés, no trata de una elección que puede hacerse, sino de una “obligación” evidente de los padres respecto de sus hijos.

Hasta ahora se ha logrado descubrir que la extraña relación entre el desarrollo intelectual de los bebés y la leche materna, tiene una relación de causalidad con ésta debido a que la leche de las madres posee ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena, los que han demostrado su preponderancia en el desarrollo cerebral y el crecimiento de los niños.

Por otra parte, no se debe restar importancia al contacto directo que tienen las madres con los hijos en el período de lactancia, ya que esa intimidad en que ambos se desenvuelven, proporciona una ayuda inconmensurable para el bebé, pues es en el fondo un estímulo psicosocial, además de ser toda una ayuda para los recién nacidos en su completo desarrollo integral.

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