Todo acerca del arte de los besos

¿Quién no ha esperado ansiosa y románticamente la llegada del primer beso, así como lo sigue esperando cuando conoce a un nuevo amor?
Los besos tienen esa magia que los poetas han sabido describir con palabras profundas e interminables y que las personas han podido sentir a modo de mariposas en el estómago o cosquillas que recorren desde los labios hasta los pies.

Los besos son ricos, dulces, apasionados, tibios, húmedos, y cuando son especiales, tienen la capacidad de llevarnos a viajar por las profundidades de un otro que está delante, quien con apenas sus ojos y su boca como armas, puede hacernos estremecer.

Pues más allá de lo romántico de un beso, este presenta su costado científico, que fue investigado por Sheril Kirshenbaum, autor del libro, La ciencia del beso: Lo que nuestros labios nos están diciendo.

No te pierdas a continuación, alguna de las verdades más relevantes que nos presenta Kirshenbaum acerca de los besos:

Besar no es solo cuestión de química

Dejando de lado la química, al parecer los besos surgen de una conexión emocional. Kirshenbaum explica: "Gran parte de un buen beso radica en comprender las necesidades y deseos de otra persona, no hay fórmula única para ello".

Besar es natural, pero se puede mejorar

Tanto los seres humanos como los animales, besamos desde que somos bebés, por lo que se trata de algo natural para nuestro cuerpo y mente. Sin embargo, se puede mejorar la técnica, de hecho, Kirshenbaum dice: "Definitivamente hay cosas que la gente puede aprender para lograr una mejor experiencia. Conocer a alguien promueve una cofianza que aumenta las probabilidades de dar o recibir un buen beso".

Los besos existen desde el principio de los tiempos

Kirshenbaum asegura que hay testimonios de besos que se remontan a la India, hace 3.500 años, sin embargo, es probable que se hayan practicado desde mucho antes. La periodista agrega que estamos preparados desde la infancia para disfrutar la sensación del beso.

Los besos en las diferentes culturas

La antropóloga Helen Fisher señaló hace algunos años que algunas tribus de Sudáfrica encontraban los besos repugnantes y que los desconocían. Sin embargo, ellos hacían otro tipo de cosas tales como lamer o succionar la cara del amante antes de tener sexo.

Algunas tribus de Canadá utilizan la nariz de forma similar a como se tilizan los labios en otros sitios: huelen la cara de un ser querido lo suficiente hasta succionar la piel entre la nariz y el labio superior.

Siempre se recuerda el primer beso

De acuerdo con investigaciones de Kirshenbaum, el primer beso se recuerda más que la primera relación sexual. Incluso, el beso constituye el perfecto indicador de si se desea comenzar una relación con alguien o no hacerlo.

Los hombres besan diferente a las mujeres

Kirshenbaum explica: "Hay una enorme brecha de género: los hombres tienden a expresar una preferencia por los besos húmedos, descuidados, con la boca abierta, y las mujeres están constantemente quejándose acerca del excesivo uso de la lengua". Pero hay una explicación para esto: la boca abierta le permite a los hombres pasar dosis pequeñas de testosterona a través de su saliva.

Los besos pueden ser adictivos

La dopamina es una sustancia química del cerebro que se despierta cuando comienza un beso y otorga una cierta euforia que crea la sensación de adicción.

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