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Trastornos mentales en el embarazo y postparto

Los trastornos depresivos
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Durante el embarazo, hay dos momentos en que la mujer es más susceptible de presentar problemas de índole mental, y que son el primer y el tercer trimestre. En los primeros tres meses, son más frecuentes la ansiedad y la depresión, asociados a los embarazos no deseados, mientras en el último tercio de la gestación lo más común son los miedos al parto o los temores acerca de la situación del feto, su buen estado, la ausencia de malformaciones, etc.

El nacimiento de un bebé muerto o la pérdida del feto ocasionan una afectación psicológica de gran trascendencia tanto en la madre como en el padre, apareciendo períodos de angustia y depresión. En caso de interrupción del embarazo, se suma un elemento más a los dos anteriores, el sentimiento de culpa.

Existe un raro trastorno (Pseudociesis) donde la mujer cree estar embarazada sin estarlo realmente, y desaparece la menstruación al mismo tiempo que presenta distensión abdominal, vómitos, crecimiento de los senos y otras manifestaciones comunes a los primeros momentos del embarazo.

Por otro lado, una vez que ya ha tenido lugar el parto, en el denominado como “puerperio”, ocurren los trastornos mentales con una frecuencia del 20 al 40 por ciento, a pesar de tratarse de un embarazo deseado:

La “melancolía de la maternidad” o “maternity blues”

Más de la mitad de mujeres lo presentan. Consiste en que tras dar a luz a un bebé experimentan inestabilidad emocional, irritabilidad, confusión o tendencia al llanto. La mayor intensidad de estas manifestaciones se produce sobre el tercer o cuarto día de puerperio.

La duración es breve, y no requiere tratamiento. Se atribuye su origen al reajuste hormonal tras el embarazo.

Psicosis puerperal: Aunque la mayoría de las mujeres que lo expresan se acaban recuperando, hay una parte que lo manifestará de manera crónica. Es más frecuente en mujeres con trastornos psiquiátricos previos o en su familia, y se ve sobre todo en aquellas que dieron a luz por primera vez (primíparas).

Suele acontecer durante la primera semana postparto, y en uno de cada 500 nacimientos. La madre puede tener ideas extrañas acerca de su bebé, como alucinaciones o ideas delirantes sobre la presencia de imperfecciones o malformaciones en su hijo que la lleven incluso a intentar matarlo para salvarle de un futuro sufrimiento. Es importante vigilar esto así como los propios intentos de suicidio en la mujer.

Los trastornos depresivos, por otro lado, son mucho más frecuentes que la psicosis, apareciendo en un 10-15% de mujeres tras el parto. Se caracterizan por ansiedad, irritabilidad, cansancio y fobias, y se relacionan con la adaptación psicológica necesaria tras el parto. La probabilidad de depresión puerperal aumenta entre 3 y 5 veces si existen antecedentes depresivos.

Un elemento a tener en cuenta durante el embarazo, en relación a los trastornos mentales, es el cuidado necesario en lo referente a fármacos psicotrópicos, que suponen un riesgo elevado de malformación fetal, problemas perinatales o retrasos del crecimiento. El litio, así como las benzodiacepinas, antidepresivos tricíclicos, neurolépticos, opiáceos, alcohol y otras drogas están contraindicados.

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