Visitas

Luego del nacimiento del bebé las visitas a la maternidad o a la casa de la familia que ha recibido la bendición de un niño, son moneda corriente. Tanto los familiares y amigos como los flamantes padres, se encuentran ansiosos por conocer y por presentar al bebé. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas y recibir visitas, que antes era motivo de alegría y algo común, puede transformarse en una tarea realmente estresante y agotadora para la nueva mamá y también para el recién nacido.

En el sanatorio la madre seguramente estará muy cansada tras el parto y por las demandas constantes de su bebé. Por ello, las visitas cortas son lo ideal. No es recomendable que se junten muchas personas al mismo tiempo dentro de la habitación, ya que traen de la calle bacterias y en un espacio reducido el aire se contamina rápidamente.

Aquellas personas que no fueron a conocer al bebé a la maternidad, es muy probable que quieran ir a la casa. Esto tiene por un lado beneficios y por otro lado desventajas. El beneficio es que ya han pasado algunos días desde el nacimiento, la mamá y el bebé han creado su vínculo y están más familiarizados el uno con el otro. Pero por otro lado, en la maternidad las visitas son por un tiempo determinado, mientras en casa pueden durar todo el tiempo que el invitado desee. Esto puede ser contraproducente mamá debutante con mil tareas que cumplir para su bebé y agotada. Un posible escenario en este sentido es: Llegan a casa las visitas y el bebé comienza a llorar porque es la hora de comer. Al mismo tiempo que la madre saluda a sus invitados y abre los regalos, recuerda que tiene un pastel en el horno, mientras tanto el bebé sigue llorando. Comienza a amamantarlo y cuando termina, se vomita sobre la hermosa ropita que su mamá había elegido para presentarlo a sus amigos. En fin el resultado es que las visitas pasan solas casi todo el tiempo, porque la anfitriona en vez de poder sentarse con ellas a conversar, corre de un lado a otro de la casa atendiendo al bebé. Una situación muy tensa y una madre que termina agotada y no disfruta en nada de presentar a su bebé en sociedad.

Por ello, lo ideal es que la flamante mamá se tome las cosas con calma y priorice realmente lo importante por sobre lo que puede esperar. Si hay algo que no puede esperar durante los primeros meses, son las demandas del bebé y las propias necesidades de la madre de descanso. Ya que una madre extenuada y adolorida por la cesárea o la episiotomía, no está en buenas condiciones para atender a su bebé, alimentarlo, calmarlo, etc.

Algunos consejos para sobrellevar las visitas en casa tras el parto:

  • Con aquellas personas más cercanas con las que hay suficiente confianza como para hablar y plantear que aún no se está preparada para las visitas, hablarlo y explicarles con sinceridad la situación. De seguro sabrán entender y esperarán un poco más de tiempo para hacer la visita al nuevo bebé
  • Para recibir a aquellas visitas que son inevitables por el compromiso que implican, comprar refrigerios fáciles de servir y tenerlos siempre en el refrigerador, especialmente para ofrecer los que llegan sin avisar. Evitar querer parecer la ama de casa perfecta que cocina, limpia y además atiende a su bebé recién nacido. Esta ecuación no es válida los primeros meses de maternidad
  • Tener siempre cubiertos, platos y bandejas descartables para servir, así no hay que perder tiempo después lavando
  • Organizar una reunión de presentación oficial para familia y amigos unas cuantas semanas después del nacimiento, así se evitan las visitas constantes y en un solo día con la ayuda de alguien para la organización, se da a conocer al nuevo integrante de la familia
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