El continuo dormir en los bebés tiene que ver con la maduración cerebral
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Luego de haber atravesado por el parto y mientras se está en el periodo de lactancia, los padres tienen que estar muy atentos al desarrollo de las fases de conciencia de su hijo, y es que mientras éste se acostumbra a socializar con el resto, atraviesa por distintos estados que van acompañados de comportamientos específicos, los que irán variando de acuerdo a distintos factores dependiendo del niño al que se haga referencia.

La familiarización para con el comportamiento de los bebes es fundamental en la relación que los padres establezcan con ellos, así muchos no se sorprenderán de ver cómo el bebé luego de dormir plácidamente llora sin razón alguna, lo que no constituye algún estado de peligro, pero sí una manera efectiva de llamar la atención. El cambio en los estados de conciencia del bebé está íntimamente ligado con el desarrollo del mismo, pues se trata de un proceso integral, por ello es habitual observarlos dormir durante el 90% del día, momento en el que atraviesan distintos tipos de sueños, como por ejemplo uno de tipo activo y otro más profundo o tranquilo (sueño lento y sueño inquieto).

Tal y como lo afirma un estudio realizado en los años 50 por Dement y Jouvet, se sabe que el sueño no es precisamente uniforme, puesto que hay distintas etapas que hacen diferenciar a un sueño profundo de otro superficial. Es así como se ha descubierto que el sueño de un recién nacido se divide entre uno de tipo "lento" y otro "inquieto", donde en la primera hay un predominio de la actividad delta, y en el segundo claras características de actividad rápida, tanto en movimientos oculares como de tipo generalizado en el cuerpo.

El continuo dormir en los bebés tiene que ver con la maduración cerebral, además de servir para que el Sistema Nervioso encuentra su desarrollo tras la mielinización de las vías de conducción de centros nerviosos, ello gracias a la gran cantidad de horas que utilizan los recién nacidos para dormir al día.

En general una persona adulta tiene un 70% o 75% de "sueño lento", mientras que el de tipo "rápido" es de un 25% o 30% del total de horas que se duerme, en los niños esta condición puede verse de forma similar, razón por la que es común observar a los bebés con movimientos de brazos repentinos, movimiento de ojos, respiración irregular y también a ratos una especial fragilidad por el sueño, lo que constituye a las dos etapas antes descritas.

La somnolencia y la vigilia son dos estados más que van marcando poco a poco el desarrollo de las distintas facetas ante las que tendrá que enfrentarse el nuevo bebé, de manera que es interesante incorporar muchas veces estimulación musical, caricias y en general demostraciones de afecto que le permitan ir viendo poco a poco cómo funcionan las cosas en el mundo que le rodea.

Hay que tener en cuenta que una vez que los niños han nacido, presentan un período de alerta tranquila más extenso que en su primer estado de desarrollo, pues alcanzan a estar con los ojos abiertos apenas unos 40 minutos, muy distinto a lo que consiguen durante la etapa que sigue, donde sólo pueden estar en la misma fase durante un 10%.

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