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Niños con necesidades especiales, autoestima y superación

Dejese asesorar por profesionales

¿Son o no especiales todos los niños?... Cuando uno tiene la oportunidad de tratar a fondo con un niño que tiene necesidades especiales. Alguna limitación física, mental o ambas… puede darse cuenta de cuánta pureza hay en esos seres y cuánto de ellos se puede aprender.

Si, definitivamente, todos los niños son especiales, pero no cabe ninguna duda que un niño con necesidades especiales es aquél que tiene algún problema relacionado con su desarrollo; mental, físico o psicológico.

Evidentemente, estos niños requieren atención médica con mucha más frecuencia que el resto de los niños y, adicionalmente, son niños cuya definición de “necesidades especiales” no se circunscribe únicamente al tipo de enseñanza que reciban, las barreras arquitectónicas que obstaculicen su independencia o el número de controles médicos a los que deban someterse. Un niño con necesidades especiales tiene fundamentalmente, la necesidad de “amor psicológico”.

Niños que no sólo necesitan ayuda para realizar muchas de las actividades que otros niños realizan sin dificultad, niños que requieren de un equilibrio psicológico a su alrededor que, en ocasiones, no es fácil lograr.

Los padres, el comienzo

Cuando nace un niño especial en una familia es realmente un shock profundo, muchas ilusiones se rompen para dar paso a un sinfín de preocupaciones y penas profundas de las que duelen en el centro de los corazones de los padres y las madres de estos niños.

Superar la maternidad de un niño con necesidades especiales no es un asunto fácil y, es por esto que es recomendable ponerse en manos de un profesional tan pronto se tenga un diagnóstico certero sobre el tipo de limitación que presenta su hijo y cual será su reflejo en el devenir de su vida.

Los niños con necesidades especiales requieren fundamentalmente apoyo constante y un fuerte refuerzo de su autoestima.

El entorno a veces, un gran enemigo

El rechazo y la burla son inherentes al ser humano. Incluso ahora, en pleno siglo XXI cuando uno de tantos ciclos económicos ha puesto de manifiesto lo vulnerable de los seres humanos, aún las burlas y el rechazo por quienes “están peor” siguen siendo una constante indivisible del ser humano… que aún le queda mucho camino por aprender.

No podemos evitar que el niño tenga que enfrentarse a un porcentaje hostil dentro de su relación social y, es por este motivo, que hay que darle las pautas para crear una autoestima sólida, basada en la realidad de su situación y con una fuerte tendencia a la superación personal.

El ejemplo de nuevo, el mejor espejo

Para lograrlo, la autoestima férrea debe partir de su núcleo familiar. Padres y madres deben lograr, idealmente unidos, superar sus angustias y temores, asumir que el hecho ya es una realidad y que no sirve de nada dejarse caer a un lado del camino; nada va a cambiar la realidad.

Es imprescindible por lo tanto, lograr que el niño adquiera todas las habilidades que su estado le permita, que desarrolle una capacidad constante de superación personal y que su equilibrio mental le mantenga blindado frente a la crítica, la burla, el rechazo y el desprecio que, inevitablemente, sentirá en algún momento de su vida.

Consejos para fomentar la autoestima de un niño con necesidades especiales

  1. Asuma que su hijo es un ser humano que, idealmente, le sobrevivirá y actúe poniendo su energía en el largo plazo, en cómo quisiera dejarle cuando usted ya no esté
  2. Fórmese acerca del problema de su hijo. Manténgase al tanto de los avances médicos y científicos relacionados con el problema tiene el niño. Y tenga muy presente siempre los casos más exitosos y con más logros de otros niños con los mismos problemas para focalizarse en lograr un objetivo similar
  3. Hable tan clara y honestamente como se lo permita la comprensión de su hijo de acuerdo a su edad y su estado, sobre sus limitaciones y su reflejo en la cotidianidad y sobre sus posibilidades y aquellos que lo han logrado
  4. Apoye sin consentir. Nunca se olvide que el objetivo fundamental es lograr que se supere, que pueda más, apóyelo siempre pero no le permita –ni se lo permita a usted mismo como padre- caer en la complacencia, en el victimismo, no sirve para nada y supone un malgasto de energía que no deben ni pueden permitirse
  5. La independencia es el objetivo máximo. Busque un centro educativo que siga la visión que usted plantea de fomentar el nivel máximo de independencia que le sea posible de acuerdo a su problema

Conclusiones

La vida es ahora diferente para todos, tanto para el niño y su “problema” como para los padres a quienes la vida los puso delante de una dura prueba de superación. Déjese asesorar por profesionales y busque, incesantemente, en su interior, retroaliméntense de el “amor psicológico” que les ayudará a ser… libres.

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