Siesta

Los especialistas recomiendan a los padres que sus niños menores de 5 años duerman la siesta, ya que ésta además de favorecer el descanso, se relajan los músculos, ayuda a que se haga la digestión y se segrega la hormona del crecimiento para un buen desarrollo.

Además descansar un tiempo los ayuda a estar menos irritables, fastidiosos, más atentos, sociables y q que asimilen mejor lo que han aprendido en el día.

A medida que el niño va creciendo y comienza en la etapa escolar, alrededor de los 4 o 5 años, el descanso diurno se va haciendo cada vez menos necesario.

La siesta contribuye a que se recupere la energía física y psíquica gastada, elimina el cansancio y mejora el estado de ánimo.

Según estudios sobre el sueño infantil la falta de sueño y descanso prolongada durante la infancia, se asocia con mal rendimiento escolar. Además, dormir poco en los primeros 4 años de vida incrementa el riesgo de retraso en el lenguaje.

Las necesidades de cada niño son diferentes, mientras ara algunos 20 minutos de siesta son suficientes, otros necesitan 2 horas. Y al igual que para la hora del sueño nocturno, para la siesta hay que establecer una rutina. Es decir, que siempre sea más o menos a la misma hora, en un ambiente tranquilo y con algo de luz. La hora ideal es después de comer, que es cuando, generalmente, da más sueño.

Según el pediatra y neurofisiólogo Eduard Estivill autor del libro Duérmete niño:

La siesta es un período en el que el cerebro precisa de un breve descanso (entre las dos y las cuatro de la tarde). Por eso, tenemos sueño en este periodo de tiempo. La digestión produce un pequeño estado de sueño que se une a la siesta

Es más según una investigación publicada en la revista The Proceedings of the National Academy of Sciences, a los niños de entre 3 y 5 años escolaridazos, dormir la siesta durante el horario escolar mejoraría su rendimiento. Ya que con ese descanso y período de ruptura en el proceso de aprendizaje, se posibilita que las siguientes horas de clase se aprovechen mucho más.

Las siestas durante las horas escolares, favorecen el aprendizaje en niños preescolares al mejorar la capacidad de recordar.

Los beneficios de una siesta corta en adultos ya son conocidos. El descansar unos 20 minutos luego del almuerzo durante la jornada laboral mejora el rendimiento y la capacidad de trabajo. Y en los niños es igual. Si ese descanso no se realiza durante el día, no recuperan los beneficios señalados con el sueño nocturno.

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