Dispraxia

Es una alteración psicomotriz, llamada también síndrome del niño torpe, que ocurre en los niños y cuya manifestación es la lentitud, la torpeza y la dificultad para coordinar movimientos en apariencia sencillos, que implican la coordinación de distintos grupos musculares.

La capacidad intelectual de los niños con esta alteración no se ve afectada, ósea que los niños que tienen dispraxia tienen una inteligencia normal. Sin embargo, la dificultad para la realización de ciertas tareas que implican psicomotricidad, hace que parezcan más lentos o torpes que los demás niños de su misma edad. Incluso en ocasiones puede asociarse con otro tipo de trastornos como ser el trastorno por déficit atencional e hiperactividad.

Los síntomas se hacen notorios en la edad escolar, aunque pueden comenzar a verse desde el año. Aproximadamente entre un 2% y un 5% de los niños sufriría dicha patología en esta etapa.

Tipos de dispraxia:

  • Dispraxia ideomotora: Hay una dificultad para la realización de una tarea motora sencilla (tomar un objeto, peinarse). Existe una interrupción entre la secuencia de pensamiento y acción
  • Dispraxia ideatoria: Existe dificultad para realiza tareas que implican varios pasos. Es decir, se ve afectada la cadena de secuencias de sencillos pasos que dan lugar a uno complejo (atar los cordones)
  • Dispraxia promotora a del habla: Hay dificultad en la coordinación de los movimientos musculares encargados de la fonación, requeridos para pronunciar palabras o sílabas
  • Dispraxia constructiva: Existe dificultad para la comprensión de la relación espacial entre los objetos por lo que resulta difícil moverlos de un lado a otro

Causas de la Dispraxia

Se han realizado diversos estudios para conocer la causa de esta patología, pero no se ha podido establecer claramente cuál es su origen. Hay investigacions que la asocian con inmadurez en el desarrollo neuronal o lesión en las primeras etapas del desarrollo del tejido nervioso (prematuridad, parto traumático con sufrimiento fetal, afectación del feto en el embarazo por alcohol, drogas, etc.). Otro factor de riesgo lo constituye la existencia de antecedentes familiares de dispraxia.

Tratamiento

El diagnóstico tempano es ideal para el tratamiento del trastorno y generalmente el pronóstico es favorable. Pocos niños ven afectada su actividad de la vida adulta por éste.

Generalmente requiere de un abordaje multidisciplinar, que incluye el tratamiento de los trastornos motores por parte de fisioterapeutas, los del habla por logopedas y los de las apraxias ideatorias por neuropsicólogos.

Es muy importante el apoyo de los padres y el involucramiento para poner en práctica en casa diversas técnicas de tratamiento.

Algunas recomendaciones para el tratamiento:

  • En los casos en que la dispraxia afecta a la coordinación, hacer manualidades, tocar un instrumento, etc.
  • En los casos en que la afectada es el área emocional, trabajar con terapeutas que ayuden a resolver las situaciones estresantes y habilidades sociales
  • En los casos en que afecta el habla, pueden practicarse técnicas de entrenamiento logopédico, como movimientos con la lengua de arriba abajo, movimientos con las mejillas, etc.
  • Es fundamental que los padres fortalezcan la autoestima del niño
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