Feng Shui

La búsqueda constante del bienestar ha sido uno de los dorados más perseguidos por los seres humanos.

Desde la más tierna infancia, nos debatimos sobre qué es la felicidad, cómo alcanzar un estado armónico que nos ocupe la mayor parte del tiempo y cómo lograr establecer el equilibrio entre mente, cuerpo y alma, a fin de crear una barrera protectora en la que las complicaciones, los problemas y los dolores, choquen únicamente para permitirnos crecer, evitando el colapso, el deterioro y, en ocasiones, la destrucción del ser humano.

El Feng Shui existe hace miles de años

No es únicamente en China donde nació, sino que multitud de pueblos y culturas dispares han adoptado sus principios sanadores dentro de sus escalas de valores y su búsqueda constante del bienestar y la felicidad.

Desde siempre, en todas las culturas, se han destacado personas ilustres que creyeron en las bondades del Feng Shui y, gracias a su actitud frente a sus principios, lograron demostrar que la respuesta a esa búsqueda constante del bienestar, radica en la salida urgente de los convencionalismos y las bondades de soltar lastres heredados, aprendidos e impuestos.

Generaciones pasadas: Principios básicos del Feng Shui

Druidas, Celtas, Mayas, Aztecas, Incas e incluso Egipcios, buscaban la orientación geográfica alineada con las estrellas en sus construcciones.

Los principios básicos del Feng Shui son la respuesta al bienestar personal, el Feng Shui no es únicamente el lugar hacia donde debe mirar la cama en el dormitorio o cómo deben colocarse y donde los diferentes elementos en el hogar, el Feng Shui es una forma de vida, una actitud intrínseca que hay que conocer y cultivar a fin de lograr establecer cambios duraderos y profundos.

Feng Shui y taoísmo

La historia nos marca las pautas para entender este concepto que, si bien a simple vista parece muy complicado, una vez conocido y cultivado, puede cambiar su vida para siempre.

El Feng Shui es una arista en el Taoísmo, que considera al ser humano como parte intrínseca al universo, un espacio donde la vida y la naturaleza se manifiestan y de cuya manipulación dependen los principios y leyes que rigen el devenir del mundo.

El Feng Shui es por lo tanto la definición de un concepto de más fácil comprensión; la armonía, Y ésta no radica únicamente en la colocación de los objetos que nos rodean

Un arte que enseña a vivir en conjunción con la energía y la naturaleza, un arte de fluir como búsqueda de la felicidad, donde interviene el hombre, el cielo y la tierra, como principios básicos del orden universal.

Planetas, elementos de la naturaleza y el poder del hombre son ejes fundamentales con los que interactuar, es muy importante vivir en conjunción con estos factores y no en su contra.

Los elementos de la naturaleza

Es fundamental tener presente que, los elementos de la naturaleza no son únicamente esencias materiales, sino que son parte de la espiritualidad que, a pesar de ser diferentes entre sí, se crean unos a partir de otros. El fuego produce tierra, la tierra metal, el metal agua y el agua madera… que produce fuego, cerrando el círculo de interacción.

Los colores, claves en la armonía

No cabe ninguna duda que los colores inciden en el ánimo, es fundamental cambiar de forma armónica y respetando los colores de los elementos, la decoración del lugar de trabajo y nuestro hogar ya que, de seguro, cambios organizados en base a estos principios serán de gran ayuda en su proceso.

La experiencia de vida un gran aliado

Como conclusión, es importante destacar que la experiencia de vida acumulada, sea cual sea el color que la identifique o el elemento que mejor la defina, puede convertirse en un gran aliado en su proceso de cambio e internalización del Feng Shui como forma de vida.

Sacar cada aspecto positivo resultante de cada crisis y cada cambio, le facilitará el camino hacia la armonía y le aportará la fortaleza y, sobre todo, la templanza necesaria para seguir enfrentando los diferentes estados de la montaña rusa de la vida sin perder la armonía y el equilibrio… sin perder el Feng Shui de su triángulo, cuerpo-mente-alma.

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