La mujer orquesta

Cada vez más, la mujer se siente desbordada por la cantidad de actividades que debe realizar durante el día. Las jornadas se convierten en maratones casi imposibles de recorrer sin tropiezos y al llegar la noche, el cansancio es lo único que queda.

No todas tienen la dicha de contar con ayuda extra ya sea para los quehaceres domésticos o para encargarse de los niños. La mayoría trabaja fuera y dentro de la casa lo cual origina una carga extra de estrés por las tareas que se deben cumplir en tan sólo 24 horas. “No está bien ni es normal que una persona deba encargarse de todo: Comidas, limpieza, trabajo, hijos, compras, visitas a los médicos, sin contar con todos los imprevistos que surgen a lo largo del día”, sostiene la psicóloga argentina Marisa del Ruedo.

Sin embargo, así se vive en casi todas las partes del mundo. Las exigencias económicas han obligado a la mujer a salir a trabajar las mismas horas o más que los hombres y luego, al llegar a casa el trabajo no termina, sino que empieza otro muchas veces más arduo que el encontrado fuera. “Me levanto a las seis de la mañana. Me pongo a cocinar para dejar la comida lista para la noche. Llevo a mi hijo al colegio y luego me voy a trabajar hasta las siete de la tarde. Siempre pido permiso dos horas antes en mi trabajo para ir a recoger al niño, llevarlo conmigo al trabajo dos horas hasta que nos vamos para casa. Hace sus tareas, lo baño, come y luego me toca poner la lavadora o planchar lo que quedó del día anterior. Cuando tenemos que ir al médico todo se complica, pero no tengo otra opción ya que no tengo familiares cerca y no puedo pagarle a una persona para que me ayude y mi marido está fuera todo el día también”, cuenta Florencia Fernández, una arquitecta argentina de 38 años.

Lo más complejo para estas mujeres es el irse acostar con la sensación de no haber hecho nada productivo en todo el día. “El llenarse de obligaciones deprime y frustra mucho. El no poder disponer de tiempo para ellas o el no recibir la ayuda del marido que trabaja fuera de igual manera es la peor de las sensaciones y lo que realmente hace que estas mujeres pierdan el interés por muchas cosas. Se van a dormir con la sensación de peso, de que al día siguiente tienen que vivir un día agobiante una vez más y así todos los días de sus vidas. Es realmente muy triste”, explica la profesional.

La importancia de tener un apoyo detrás es vital. “Estas mujeres no tienen derecho a estar enfermas porque igual deben encargarse de las cosas para que no haya un desequilibrio y abandono en las actividades que luego es peor, ni hablar si tienen niños pequeños a los que hay que atender. No tienen ningún divertimento con qué aliviar la carga diaria simplemente porque no hay tiempo para nada”, asegura del Ruedo.

Consejos claves

  • Organizarse es la mejor manera de poder lidiar con las tareas. Todos los días hacer un cronograma de las prioridades dejando para el día siguiente lo que no es vital. Hay que hacerse a la idea de que todo no se puede hacer en un día
  • Intentar dejar al menos media hora diaria a la distensión y cuidado personales. Sin importar que haya cosas por hacer
  • Pedir ayuda es saludable. Averiguar si existen centros de ayuda o personas que voluntariamente quieran acercarse a dar una mano. Es una buena opción incluso para hacer amistades y salir del encierro
  • Planificar las comidas de antemano. Si se pueden hacer la noche anterior mucho mejor para tener las mañanas más aliviadas. Si se trabaja en la casa, cocinar una vez al día para el mediodía y la noche es la mejor alternativa para no pasar tiempo que no se tiene en la cocina
  • Delegar actividades. Si se tiene una pareja, ésta también debe hacerse cargo de algunas tareas que aunque sea pueda llevar a cabo los fines de semana. Lavar, limpiar, planchar, etc.

Síntomas frecuentes de la mujer que quiere cumplir con todo, la mujer orquesta

  • Depresión
  • Mal humor
  • Frustración
  • Baja autoestima
  • Escaso deseo sexual
  • Insomnio
  • Nerviosismo constante
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