Bebes grandes al nacer

El peso promedio de un recién nacido es de 3.400 gramos, el 95% de los bebés pesan entre 2.500 y 4.500 gramos cuando nacen. Este peso, se corresponde directamente con la edad gestacional al nacer. Los bebés que se encuentran fuera del rango normal de peso para su edad gestacional (por encima o por debajo) son más vulnerables a posibles complicaciones para su salud.

La talla y el peso excesivo de un neonato, ha sido definida como macrosomía fetal (feto grande para la edad gestacional). El peso mayor a 4.500 gramos, y el percentil del bebé superior a 90, se considera de riesgo y potencialmente patológico.

Antiguamente, la macrosomía fetal estaba asociada a la muerte de la madre o del bebé. Sin embargo, en la actualidad, gracias a los adelantos científicos y en las tecnologías utilizadas para conocer el estado del bebé dentro del útero materno, se pueden detectar y prevenir posibles complicaciones, además no todos los bebés grandes son calificados de macrosómicos.

Síntomas maternos de macrosomía fetal

  • Ganancia de peso excesiva
  • Hipertensión y ruptura prematura de bolsa
  • Anemia
  • Amenaza de aborto
  • Placenta previa
  • Polihidramnios
  • Circular de cordón

Un 5% de los bebés nacen con un percentil superior a 90, sin embargo, no todos ellos son macrosómicos, ni requieren de cuidados especiales.

Entre los factores que influyen en la macrosomía fetal, están los genéticos como la diabetes en la familia, el grosor de la placenta (mayor a 4 cm), madre añosa (mayor de 30), antecedentes de feto macrosómico, sexo masculino del bebé, madre obesa, hematocrito.

También tienen que ver en el tamaño del bebé al nacer, el tamaño de los padres y el aumento de peso de la madre durante el embarazo. En el primer caso, la genética se hace presente y es normal que así sea, si los progenitores son muy grandes lógicamente que el bebé también lo será, pero en estos casos los riesgos son pocos. Lo segundo, podría propiciar el aumento excesivo en la talla y el peso del bebé, pero si no es demasiado no habría peligro.

En tanto la diabetes de la madre, ya sea previa al embarazo o diabetes gestacional, es de las causas más frecuentes de gran tamaño en los neonatos. Los elevados niveles de glucosa en el cuerpo materno, llegan al bebé a través de la placenta. El feto recibe más glucosa de la que precisa y produce más insulina, lo que influye en su crecimiento y en la acumulación de grasas.

El tamaño y peso excesivo del bebé, acarrean básicamente complicaciones al momento del parto, entre ellas: Lesiones, traumatismos al bebé y, muchas veces, la realización de un parto por cesárea con todas las implicancias que esto tiene.

Los partos vaginales no son muy frecuentes, ya que debido al gran tamaño del bebé suelen alargarse mucho, poniendo en peligro tanto la vida de la madre como del bebé. En la mayoría de los casos, se suele acudir a la cesárea para minimizar riesgos. Pero en los que se lleva a cabo un parto vaginal, es muy común que el bebé sufra distocia de hombros, asfixia, aspiración de meconio, con la consiguiente derivación del recién nacido a cuidados neonatales intensivos.

Cuando la madre padece diabetes gestacional, además, el bebé al nacer puede presentar problemas en la regulación de la glucosa en sangre, lo que genera complicaciones: ictericia, hipoglucemia y dificultades respiratorias.

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