Fiebre en bebe

La fiebre es un síntoma de respuesta, es una reacción natural del organismo que "lucha" contra un antígeno invasor. El objetivo de la fiebre es ayudar a destruir el microorganismo que la provoca pero, en este cometido, suele dañar y debilitar a quien la padece. Hoy por hoy, por consenso médico, se debe bajar la fiebre; pues su descontrol lleva a la falla funcional del organismo que la padece. Las convulsiones febriles son una de las consecuencias que puede acarrear un episodio febril y deben ser prevenidas.

No cabe ninguna duda que la fiebre en los niños desata siempre la alerta en los padres. No obstante, es conveniente recordar que, son las infecciones las que causan el mayor porcentaje de cuadros febriles que se producen como respuesta del sistema inmunológico frente a una agresión.

En rasgos generales, si la fiebre supera los 38ºC o 100 F se considera que la fiebre es de cuidado y se administran antipiréticos como el ibuprofeno. Los antipiréticos como el ácido acetil salicílico y la dipirona están en desuso en los pacientes pequeños por sus efectos colaterales. Otro detalle a considerar es que, cuando la fiebre es de origen bacteriano suele ser más elevada que aquella de origen viral.

Asegúrese de la temperatura

Cuando piense que su hijo tiene fiebre deberá cerciorarse tomando la temperatura. Los termómetros más fiables del mercado son los digitales y la medición se realizará en la axila o en el recto (debe tener en cuenta que la temperatura rectal siempre es algo más alta)

El tiempo que debe mantenerse el termómetro no superará los 3 a 5 minutos

Ocúpese pero no se preocupe. Una vez que determine la temperatura, debe saber que la fiebre no es, por si misma, un síntoma de urgencia, en este sentido lo más recomendable es actuar con precaución y evaluar la evolución del cuadro febril.

La mayor parte de las infecciones que causan cuadros febriles, son provocadas por un virus, por lo que la importancia es relativa.

Como respuesta a un cuadro vírico, la fiebre es beneficiosa para el organismo ya que es el sistema inmunológico quien la provoca para defender al cuerpo de la agresión.

No es de extrañar, que una infección vírica que cause un cuadro febril, no presente otros síntomas, principalmente en los más pequeños, es muy habitual que la fiebre desaparezca sin dejar rastro de qué fue lo que la ocasionó.

¿Cuando acudir a urgencias?

De igual forma, conviene estar atentos a aquellos cuadros febriles en los que si es conveniente acudir a la brevedad a un servicio de urgencias.

  • Si se presenta un cuadro febril en un bebé menor de tres meses
  • Si presenta temperatura superior a 38.5ºC o 101.5 F
  • Si la fiebre persiste por más de dos días
  • Si, adicionalmente, padece alguna enfermedad considerada crónica
  • Si presenta rigidez en la nuca o si es incapaz de sujetar una hora de papel con el mentón
  • Si tiene antecedentes de convulsiones

Conclusiones

Como conclusión final, podemos establecer que la fiebre por si misma no es un cuadro de alerta máxima, conviene dejar al niño sometido a vigilancia domiciliaria y observar la evolución del cuadro febril.

No se preocupe en exceso si su hijo presenta cuadros febriles sin razón aparente, éstos son ocasionados por cuadros de infección viral y tienden a desaparecer por si solos.

Si, se presenta algún síntoma adicional o el estado general del niño no evoluciona, consulte a su pediatra a la brevedad.

Aproximadamente un 4% de los niños de hasta 12 meses sufren convulsiones febriles y estas no le generan deterioro alguno de sus funciones vitales posteriores. En una convulsión causada por la alta temperatura corporal, el niño se vuelve rígido y no responde. El episodio puede durar hasta 15 minutos y en todo caso, se debe consultar al médico.

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