Fiebre puerperal

La fiebre o infección puerperal es una de las complicaciones más serias y frecuentes durante el puerperio. Los síntomas abarcan fiebre alta superior a los 38º, dolor intenso en el vientre, escalofríos, loquios fétidos de color amarillo o verdoso y algunas veces hemorragia.

Se trata de un proceso inflamatorio del canal vaginal, como consecuencia de la presencia de bacterias. Tras el parto, el útero y el cuello quedan más expuestos y laceraciones, heridas o incisiones elevan el riesgo de ingreso de bacterias, dando lugar a la infección.

Causas

  • Durante el parto, la sangre, el líquido amniótico y las loquias, por su alcalinidad, reducen la acidez vaginal, lo cual favorece el desarrollo de patógenos
  • Los causantes de la fiebre puerperal suelen ser estafilococos o estreptococos

Factores de riesgo

  • Hemorragia (reduce la capacidad de combatir la infección)
  • Cesárea: Hay mayor predisposición por el trauma en tejidos
  • Trauma durante el parto: Laceraciones en cuello del útero, vagina o endometrio que pueden ser microscópicas
  • Exploración vaginal
  • Parto prolongado
  • Mal uso del instrumental
  • Mala higiene vaginal
  • Anemia
  • Infecciones no tratadas durante el embarazo

Si la fiebre puerperal no se trata puede lleva a la mujer a la muerte, por lo cual es importantísima la consulta urgente ante la presencia de cualquiera de los síntomas mencionados.

Tratamiento

  • Para el alivio del dolor y la fiebre, se indican analgésicos
  • Si hay infección, es necesaria la administración de antibióticos, para eliminar los microorganismos causantes de la misma. En general, se utilizan fórmulas que combinan varios antibióticos. Pueden administrase juntos penicilina, clindamicina, metronidazol, ampicilina sulbactam, gentamicina, entre otros
  • Puede ser necesaria la hospitalización para la administración de la medicación y optar por medidas más agresivas en caso de complicación

Complicaciones

  • Endometritis: Infección de la mucosa del útero cuya manifestaciones abarcan: Loquios fétidos o purulentos, útero contraído y pueden presentarse también hipersensibilidad o dolor abdominal
  • Salpingitis: Infección que llega hasta las trompas de Fallopio
  • Tromboflebitis pélvica séptica: Infección de las venas que irrigan a los genitales internos
  • Miometritis: Infección avanzada del útero
  • Celulitis pélvica: Cuadro infeccioso serio que afecta las paredes de la vagina y puede extenderse a los miembros inferiores
  • Pelviperitonitis: Se trata de una forma grave de infección puerperal y sin tartameinto antibiótico puede conducir a shock séptico y la muerte

¿Cómo prevenir la fiebre puerperal?

Para prevenir esta complicación durante el puerperio, es muy importante que durante el transcurso del embarazo la madre se atienda y controle, mantenga una vida saludable con una alimentación equilibrada, buena higiene, etc.

Tras el parto, la higiene íntima cobra un rol preponderante en la prevención de este problema. La manera correcta de higienizarse es la siguiente:

  • Lavar y desinfectar los genitales externos al menos 2 o 3 veces al día y siempre luego de ir al baño, con una solución jabonosa. Para desinfectar, disolver alguna solución en agua previamente hervida y derramar sobre los genitales con una jarra
  • Secar con un apósito seco, limpio y estéril y colocar otro igual para terminar
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