Bebe celiaca

Habitualmente, además de las pruebas físicas y el estudio médico del niño o adulto, el especialista solicitará una prueba de sangre, ésta le permitirá analizar el nivel de anticuerpos al gluten. Las personas afectadas por la celiaquía contemplan niveles más elevados a los tramos normales de anticuerpos al gluten en la sangre. Los anticuerpos se producen por el sistema inmunológico al sentirse amenazado. Esta analítica se realiza una vez que se ha ingerido gluten a fin de realizar una medición más acertada. Los indicadores que se suelen analizar son:

  • Antigliadina.
  • Antiendomisio.
  • Antitransglutaminasa.

Cabe destacar que la persona celíaca reacciona en forma anómala frente a una de las proteínas presentes en el gluten: La gliadina. Se ha estudiado muchísimo el origen de esta extraña pero cada vez más frecuente intolerancia alimentaria que afecta a casi 4 de cada 100 personas.

Biopsia

Adicionalmente, el diagnóstico en firme se realiza con una biopsia. En esta prueba se comprueba si existen vellosidades que recubran el intestino delgado a través de la recogida de una muestra de tejido intestinal. El paciente celíaco posee daño en las vellosidades intestinales o barrido completo de las mismas, esta es la causa de que sufra malabsorción de nutrientes que puede culminar en raquitismo y retraso del crecimiento.

La biopsia se realizará a través de un delgado tubo que se introduce desde la boca hasta el intestino delgado, la biopsia es una prueba incómoda pero indolora.

Tratamiento

Una vez confirmada la enfermedad, el especialista establecerá una dieta alimenticia como parte del tratamiento de la enfermedad celiaca, a fin de controlar los niveles de anticuerpos de gluten en la sangre. Es muy complicado establecer un cuadro estándar de los síntomas de la enfermedad ya que éstos, varían de una persona a otra. Frecuentemente, personas que han sido celiacas en su primera infancia, no lo sean de adultos y, las manifestaciones de la enfermedad, son muy variables de una persona a otra.

Los síntomas son distintos a las molestias, mientras existen personas que presentan diarrea constante y dolor abdominal, otras únicamente presentan decaimiento, irritabilidad y cuadros similares a la depresión.

Ocasionalmente y, si no han existido antecedentes familiares previos, algunas personas no puedan imaginarse que padecen esta enfermedad hasta que se manifiesta por un estado emocional excesivamente alterado o cuando se desencadena una infección.

Síntomas comunes

No obstante, los síntomas más comunes de la enfermedad celíaca son diarrea crónica, pérdida de peso, cólicos, retraso en el crecimiento, dolor abdominal, anemia, calambres musculares, erupciones en la piel y dolor de articulaciones y huesos.

Hay que tener en cuenta que los niños presentan síntomas de irritabilidad o fatiga, pérdida de peso y falta de crecimiento, de forma más brusca que los adultos.

Para el niño o el adulto que padece la enfermedad celiaca, existe un único tratamiento. Éste se basa en una dieta alimenticia, libre de gluten. Una vez eliminado el gluten de la dieta, el paciente comenzará a experimentar mejoría rápidamente, el intestino delgado se cura y las funciones normales se reestablecen.

La curación completa en los adultos podría llegar a durar hasta dos años. Los niños experimentan mejoría más rápidamente, ya que esta enfermedad es más agresiva con los adultos.

El tratamiento adicional, compuesto por suplementos alimenticios se prescribirá por el especialista atendiendo a criterios de; edad, fase de la enfermedad, estado de ánimo y estado general de salud.

La dieta

La dieta es la base del tratamiento de las personas celíacas, para poder adaptarse a ella, especialmente los niños a partir de los 3 años de edad, se requieren cambios de hábitos e incorporación de la lectura previa de la composición de los alimentos como norma, en general, se crea una responsabilidad en relación con la comida que se va a consumir.

El gluten, riesgos para el niño

La presencia de gluten en los alimentos provocará una inmediata recaída y, es conveniente saber que, aunque sea en pequeñas cantidades, los riesgos e padecer efectos secundarios en el plazo largo, son enormes. Así, falta de hierro, anemia, deficiencia vitamínica, mal funcionamiento del páncreas y osteoporosis, son las enfermedades que podría presentar un adulto que no hubiese sido tratado adecuadamente en la infancia por una enfermedad celiaca.

No obstante, el diagnóstico en las primeras manifestaciones de la enfermedad, el establecimiento de un tratamiento adecuado y un control adecuado de la enfermedad, aseguran el buen estado de salud y la posibilidad de hacer una vida completamente normal.

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