Pérdida auditiva - cómo proteger a los niños
Foto cortesía de tech2

Diariamente los niños están expuestos a ruidos producidos por el ambiente que los rodea (tráfico, máquinas, música) y habitualmente estos se propagan a niveles aceptables para la salud auditiva.

Pero cuando permanecen expuestos a ruidos muy fuertes o que duran mucho tiempo, puede verse afectada la audición. La pérdida de audición ocasionada por el ruido (NIHL sigla en inglés) puede producirse por estar expuesto una vez a un ruido intenso como el de una explosión, por ejemplo, o por la exposición permanente durante largo tiempo a sonidos muy fuertes.

El nivel de los sonidos se mide en decibeles, estar expuesto a sonidos prolongados y repetitivos de al menos 85 decibles, puede resultar dañino y causar pérdida de la audición inmediata y permanente.

Especialistas en audiología se han puesto de acuerdo en que la pérdida auditiva en los Estados Unidos está aumentando considerablemente. Según información del gobierno norteamericano un 15.5% de los niños que tienen entre 6 y 19 años tiene algún tipo de pérdida en la audición a causa de la exposición a sonidos demasiado fuertes.

El 100% de la pérdida de audición causada por ruidos (NIHL) puede prevenirse, si se conocen los riesgos de la exposición prolongada a ruidos muy fuertes, se podrá tener precaución y proteger la audición de los niños. Entre las cosas a tener en cuenta están:

  • En primer lugar es preciso que los padres sepan cuáles son los ruidos perjudiciales para la audición para así proteger a sus hijos de ellos. Los ruidos que miden de 85 decibeles en adelante son dañinos para los oídos
  • Colocar a los niños pequeños que aún no pueden protegerse ellos mismos de los ruidos fuertes, protectores de oídos (tapones, algodones o orejeras) en sus oídos si van a estar expuestos a música muy alta (en una fiesta, por ejemplo) o ruidos demasiado fuertes (alguna máquina). Los protectores de los oídos disminuyen la intensidad del ruido que llega al tímpano y lo reducen entre 15 y 30 decibeles
  • Muchos de los problemas de audición en niños y adolescentes en los últimos tiempos están estrechamente vinculados al elevado volumen en que escuchan reproductores de música portátiles como MP3, iPod, etc. porque muchas veces se sube el volumen demasiado de modo de bloquear el sonido de alrededor. Por ello, seguir algunas sugerencias en este sentido es una forma de protegerlos de la potencial pérdida de audición, por ejemplo: Que utilicen auriculares con cancelación del ruido que bloquea los sonidos ambiente (de la calle, el tráfico, etc.) así no es preciso que suban excesivamente el volumen cuando estén en la calle (Apple lanzó al mercado un software para iPods que posibilita a los adultos, fijar el nivel de decibeles máximo para los iPods de sus hijos. Para mayor información sobre el mismo se puede entrar aquí
  • Si el sonido de la música que escucha el niño en un reproductor de MP3, un iPod o música amplificada en un lugar cerrado (su habitación, por ejemplo), se escucha de lejos, significa que el volumen está demasiado alto y es perjudicial. Sugiérale al niño bajar el volumen explicándole las razones
  • Sugerirle al niño descansar cuando está por mucho rato escuchando música a un volumen muy alto, de modo que los oídos puedan recuperarse
  • Buscar la especificación del ruido al comprar juguetes o artefactos para niños
  • Descartar los juguetes para niños que produzcan elevados niveles de sonido, dado que ellos habitualmente acercan este tipo de objetos a sus oídos aumentando así el daño a los mismos
  • En caso de que el reproductor de música no tenga indicador de volumen, colocarlo siempre a la mitad es una buena forma de saber que es un nivel adecuado y no perjudicial
  • Restringir la utilización de reproductores portátiles de música a una hora diaria al 60% de su máximo volumen. Si el tiempo se extiende por más de una hora, deberá bajarse el volumen a menos del 60%
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