Una cuna libre de peluches, sábanas, acolchados y/o mantas sueltas, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte del bebé.

Sueño seguro

El Síndrome de muerte súbita del lactante es la causa principal de muerte en niños de menos de 1 año, de acuerdo a datos de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos. Si bien la cifra descendió desde que la Academia Americana de Pediatría (APP) lanzó la directriz sugiriendo como más seguro que los bebés duerman boca arriba, las muertes asociadas con asfixias y sofocos aumentaron.

Esto llevó a que la APP extienda sus recomendaciones con respecto a la seguridad durante el sueño del bebé. Estas buscan según la pediatra y profesora de la Facultad de Medicina Chicago Stritch de la Loyola Lisa Martin, educar a los padres y cuidadores acerca de las conductas y los objetos que pueden asociarse con la muerte del bebé durante el sueño.

Acostar al bebé siempre boca arriba.

Acostar al bebé sobre una superficie firme, moisés, cuna, camita, que cumpla con las normas de seguridad. No dejarlo dormir en sillas para bebé, columpios, etc., si se duerme en ellos, pasarlo de inmediato a su cama.

No dejar sábanas, mantas, colchas, acolchados, almohadas, peluches, almohadones, etc., sueltos con los que el bebé se pueda sofocar, asfixiar o estrangular.

No acostar al bebé en la misma cama con su padres porque el riesgo de muerte súbita es mayor, los padres pueden asfixiar al bebé al voltearse o este puede enredarse con las sábanas y estrangularse.

Dar de mamar al bebé, ya que está comprobado que la lactancia materna previene el riesgo del Síndrome de muerte súbita del lactante.
Estar al día con el calendario de vacunación del bebé, ya que estas pueden proteger al niño del Síndrome de muerte súbita del lactante.

Mantener al bebé alejado del humo del tabaco, de fumadores y lugares donde se fuma.

No calefaccionar en exceso la habitación donde duerme el bebé, colocar una capa extra de ropita, a modo de guía: una más que la que llevan sus padres.

Ofrecer al bebé un chupete para dormir (ya sea la siesta o a la noche), ya que su uso contribuye a reducir el riesgo de muerte súbita.

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