Desnudos frente a los hijos

El tema de si mostrase o no desnudos frente a los hijos, genera grandes controversias, debates y posiciones enfrentadas, puesto que la desnudez está directamente asociada a la sexualidad. Es así que para algunos es vivida como algo natural, mientras para otros como un tabú, algo vergonzoso y oscuro.

Según The Journal of Pediatrics:

los hijos cuyos padres dan piedra libre a dormir en la misma cama, a bañarse juntos o a mostrarse desnudos suelen tener mayores niveles de conductas sexuales.

La sexóloga puertorriqueña Alessandra Rampolla explica al respecto:

Si los niños crecieron en un ambiente en el que ven a sus padres semidesnudos y en ocasiones completa- mente desnudos, entonces esto no causará ningún efecto negativo en ellos. Al contrario, lo tomarán con una completa naturalidad y se permitirán hacer lo mismo.

Pero si el niño nunca vio a sus padres desnudos y en algún momento los ve, puede ser negativo. Por ello, lo ideal es manejar la desnudez con naturalidad y cuando los niños, alrededor, de los 4 o 5 años comienzan a preguntar por los genitales de sus padres, aprovechar dicha instancia para explicarles los órganos y sus funciones, llamando a cada parte por su nombre y dejando de lado los diminutivos, las metáforas, etc.

El ocultar la desnudez frente a los niños, lejos de alejarlos de la curiosidad por saber qué tienen sus padres entre las piernas, la despierta aún más y los lleva a buscar información en otros lados, con el riesgo que ello implica. La censura lejos de favorecer, alimenta el morbo y una curiosidad insana.

En cambio tratar el tema de la desnudez con naturalidad, sin inhibiciones frente a los hijos, enseñarles a contemplar sus cuerpos con espontaneidad y respeto, contribuye a que cuando llegue el momento de su maduración sexual, puedan vivir la sexualidad con responsabilidad y sin inhibiciones.

Los hijos dicen hasta cuándo

Según los expertos, son los propios niños los que llegando determinado momento exigen su espacio de intimidad y hay que respetarlo. Pero hasta ese entonces, cuando son bebés y pequeños, bañarse juntos y compartir espacios mientras se cambian de ropa los padres no es para nada perjudicial.

En general cuando los niños entran a la escuela primaria, alrededor de los 6 u 8 años, se vuelven más pudorosos y buscan mayor privacidad a la hora de cambiase o bañarse; en especial las niñas. Si antes compartían el baño con su hermano, ahora es probable que deseen hacerlo a solas y hay que respetarlo.

Los padres deben enseñar el respeto por la intimidad y por el cuerpo

Así como es importante que los niños vivan la desnudez con naturalidad y no con vergüenza, esto lo es en familia y la edad influye. Es importante que los padres enseñen al niño a que haga respetar su cuerpo y su intimidad; a que no se desnude o exponga frente a otras personas, ni permita que lo toquen. Al igual que explicarle que aunque dentro de casa y con la familia no debe sentir vergüenza de su desnudez, en otros lugares o frente a público debe reprimirse, especialmente cuando ya es más grande. Pero en general esto los niños lo autorregulan y coincide con el período en que comienzan a exigir su espacio de intimidad.

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