Chuparse el dedo
Chuparse el dedo

Continuando con la entrega de las malas costumbres en los niños:

Chuparse el dedo

Chuparse el dedo es un reflejo primario que algunas veces se prolonga en el tiempo por las siguientes causas: Por la relación que el niño establece con la costumbre, por el placer que le produce y para relajarse.

En general este hábito surge a la hora del sueño como un apoyo. Pero en otros casos puede deberse a una dificultad en el desarrollo psicomotor, como consecuencia de la falta de estímulos.

Lo más frecuente es que la costumbre de chuparse el dedo pulgar se prolongue en el tiempo por la relación entre el niño y el hábito y por el placer que le produce. Pero es importante que los padres y adultos responsables traten de erradicar este mal hábito o sustituirlo por uno bueno, pero sin castigos, prohibiciones, ni amenazas.

Cómo evitar que el niño se chupe el dedo

En general los niños abandonan el hábito de chuparse el dedo entre los 2 y los 4 años de edad. Y la persistencia de esta costumbre más allá de este tiempo, puede favorecer algunos problemas dentales como por ejemplo, interferir en la correcta posición de los dientes o deformar el paladar.

  • Detectar el qué momento es que el niño se chupa el dedo (cuando tiene sueño, cuando está aburrido, etc.), para identificar con que tipo de placer o situación se asocia y actuar en consecuencia
  • Si lo hace cuando tiene sueño, una buena opción puede ser tratar de sustituir el dedo por algún peluche o muñeco que pueda acompañarlo durante el sueño. Si lo hace cuando está aburrido, darle algún elemento de distracción, algún juego de armar, por ejemplo
  • Evitar los gritos, los enojos, las amenazas e intimidaciones, ya que lo único que conseguirán es ponerlo nervioso y temeroso, lo cual puede favorecer que se siga chupando el dedo. Explicarle con calma que es una costumbre que debe evitar y que puede ser dañina para sus dientes
  • Cuando el niño es mayor de 4 años, ya se puede hablar con él directamente y preguntarle qué es lo qué le gusta de este hábito. Hay veces en que la inseguridad o el temor son las causas y en estos casos hay que trabajar la autoestima del niño
  • A medida que crece, que los adultos le dan opciones para que no se chupe el dedo y que comienza la escuela, cada vez esta costumbre será más esporádica y practicada solamente en la intimidad, hasta desaparecer por completo

Hurgarse la nariz

Hurgarse la nariz es uno de los hábitos más desagradables y que suelen adquirirse por imitación. En este sentido es fundamental el rol de los padres y educadores, en enseñar al niño que la nariz hay que limpiarla con pañuelo o agua y que hurgárselas en público es un mal hábito y que causa asco a los demás. Además el escarbarse la nariz persistente y exageradamente, puede conducir a traumatismos locales y hemorragias nasales.

Las causas más comunes por las que el niño hurga su nariz además de la imitación, son las molestias que le producen la sequedad de las mucosas nasales o las alergias que le dan picazón en la nariz. Por ello, es tan importante la intervención del adulto para explicar y enseñar cómo actuar en estos casos.

Cómo evitar que el niño se hurgue la nariz

  • Enseñarle a sonarse la nariz
  • Utilizar pañuelos suaves, que no lo lastimen y si es posible con motivos infantiles para que ello lo anime a limpiarse la nariz
  • Trata de identificar si hay algún momento en especial en el que el niño hurga su nariz: Cuando está aburrido, nervioso, etc. Así podrás anticiparte y buscar alguna alternativa en esos momentos
  • Para mostrarle lo feo que queda hurgarse la nariz, llévalo frente a un espejo y muéstrale. Si aún así continúa con el hábito, haz la parodia de que hurgas tu nariz y muéstrale lo feo que se ve cuando alguien más lo hace
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