Métodos de disciplina que funcionan con los niños

Educar a los niños con amor y disciplina, logrando que comprendan desde pequeños lo que está bien hacer y lo que es malo, no es tarea nada fácil para los padres. Sin embargo, los expertos ayudan a tener en cuenta algunas recomendaciones útiles para poner en práctica.

A continuación se revisarán los aspectos positivos y negativos de los métodos de disciplina más utilizados:

Nalgadas

Aunque la mayoría de los padres suelen tener el impulso de dar una nalgada a los niños, e incluso muchos lo hacen a diario, no es una buena forma de disciplina. Las nalgadas dan un claro mensaje a los niños de que su comportamiento es inaceptable, sin embargo, en el largo plazo los niños entienden y creen que está bien golpear. Por lo tanto, no es una buena forma de impartir disciplina.

Tiempo de reflexión

Dar a los niños un tiempo de reflexión para que piensen en lo que han hecho es también un mensaje claro de que un determinado comportamiento no será permitido. Este puede ser un método efectivo de enseñanza y puede darle al padre el tiempo suficiente para calmarse y no caer en el abrupto de gritarle al niño. No se recomienda el uso de tiempos de reflexión con niños menores de tres años.

Otra manera de poner en práctica la reflexión, por ejemplo, cuando un niño le pega a otro, es que hacerlo quedarse cerca para que vea que ha herido de cierta forma a otro niño, de ese modo aprenderá que está mal pegar.

Hablar con los niños

Hablar con los niños ofrece excelentes oportunidades para que aprendan. Algunas sugerencias para comenzar a hablar con ellos son:

  • Escuchar los sentimientos de los niños
  • Dar a los niños información acerca de lo que sucede cuando hieren a otras personas
  • Ofrecer una manera segura y alternativas para expresar sus sentimientos y comunicar sus ideas
  • Ayudar a los niños a llegar a soluciones alternativas
  • Establecer límites y seguir adelante
  • Recordar que se necesita tiempo, paciencia y repetición de los procesos para que los niños comprendan

Es importante que los niños se sientan, fundamentalmente, amados, contenidos, escuchados y tenidos en cuenta en todo momento. Por nada del mundo hay que pegarles, sino que hay que enseñarles a escuchar, a calmarse y a comprender, para que tengan la oportunidad de desarrollarse de manera sana y ser buenas personas en el futuro.

Fuente: Web MD

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