Cuando los niños no comparten

Mío, mío, mío es quizás una de las expresiones más recurrentes en los niños de entre 2 y 3 años. El compartir es algo que les cuesta bastante en esta etapa de desarrollo. Aún no entienden bien que compartir algo que es de ellos eso no significa perderlo y los sienten como si perdieran una parte de sí mismos, algo de su propia identidad. Tampoco tienen muy claro el concepto de propiedad privada.

No se trata de una actitud egoísta detrás de la que se esconda una intencionalidad negativa, sino de una etapa de egocentrismo, de inmadurez, aún no están capacitados mentalmente para compartir. Necesitara aún algo de tiempo más para asimilar los valores de la generosidad y del intercambio.

El papel de los padres y educadores es fundamental en este momento, es importante predicar con el ejemplo y hacer demostraciones de generosidad que puedan ser entendidas y aprendidas por el niño.

Los padres en este período deben regular las conductas egocéntricas del niño, evitando darle todo lo que pide y celebrando las acciones generosas, por ejemplo: El compartir sus juguetes.

¿Cómo pueden los padres enseñar a compartir a sus hijos?

  • Estableciendo normas claras de juego: Enseñar al niño que si el comparte sus juguetes, sus amiguitos también compartirán los suyos. Que seguramente hay algo que tiene otro niño con lo que a él le gustaría jugar y que prestar implica que te presten. El concepto de negociación aquí es clave
  • Enseñarle a superar el sentimiento de perdida: Si el niño decidió prestar algún juguete a un amigo, hay que enseñarle a que no viva el préstamo como una pérdida ya que ese juguete se le devolverá
  • Buscar instancias de participación y cooperación: Estimular el trabajo en equipo por ejemplo en una actividad o juego como ser el armado de un puzzle en el que se favorece el intercambio de piezas y debe dejarse de lado el concepto de “mío, mío” para llegar al objetivo
  • Estimular y premiar las conductas positivas del niño: Canudo el niño comparte algo con otro niño, felicitarlo con palabras amorosas que le den la pauta que lo que ha hecho estuvo bien
  • No obligar al niño a prestar sus juguetes si él no quiere
  • No prestar los juguetes del niño sin su consentimiento
  • Evitar la coacción afectiva: En esto como en otras cosas evitar las frases del tipo: “Si no haces tal cosa o si haces tal cosa mamá o papá no te querrán más”. Con esto no se conseguirá el objetivo de inculcar en el niño el valor de compartir y de ser generoso, sino que aprenderá a hacerlo para conseguir algo a cambio: El amor de sus padres. Hay que siempre priorizar y dejar en claro a los hijos que el amor que se siente por ellos es incondicional y no está en juego; es independiente de sus malos comportamientos
  • No ridiculizar jamás su comportamiento en público
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