Nuevas tendencias de paternidad preocupantes
Muchos padres presionan a sus hijos para que sean atletas

Algunas de últimas tendencias en paternidad bastante perturbadoras son: Preocupación obsesiva por el peso del bebé, regreso de maltrato físico como método de disciplinamiento, bebés con perfil en redes sociales, etc.

Clases de Pole dance (baile del caño) para niños

Un gimnasio de Vancouver, Canadá, ofrece clases de pole dance (baile del caño) a niños mayores de 5 años y según Tammy Morris el propietario, los niños no lo asocian con algo erótico o sexual, sino que lo consideran como un juego más del patio de recreo.

Sin embargo, el Dr. Adam Shafran coautor con Lee Kantor de 35 Things to Know to Raise Active Kids está de acuerdo en que el baile funciona también como ejercicio físico, pero este tipo de danza es solamente baile hasta cierto punto, puesto que si a la danza que ya de por sí tiene connotaciones sexuales se le agrega maquillaje, tacos, etc., se está ante un verdadero problema. Sobre todo en una época en que la sexualización de las niñas es un hecho, es preferible mantener a los niños lejos de esta actividad, que puede resultar perturbadora para algunos aspectos de su desarrollo.

Entrenamiento deportivo para niños pequeños

Actualmente hay una tendencia a enseñar a los niños pequeños entrenamiento deportivo, los DVDs que instruyen a los niños sobre movimientos específicos, inundan el mercado. Los que están a favor de esto, sostienen que este tipo de formación ofrece una ventaja a los niños.

Por otro lado, los opositores, manifiestan que este tipo de entrenamiento podría producir lesiones al niño y acuerdan por unanimidad que es una pérdida de tiempo. Ya que si lo que se busca es que el niño sea un atleta, hay muchos factores que están en juego y nada garantiza que este tipo de entrenamiento desde pequeño lo asegure. Con los niños pequeños lo importante es estimular sus habilidades motoras, haciendo que corran, salten, caminen para atrás, etc.

Dietas para bebés

Si bien actualmente la obesidad infantil y el sobrepeso son problemas alarmantes, hay padres que están comenzando a preocuparse demasiado por el peso de sus bebés, a tal punto que unos pocos rollitos de más en el niño, ya los inquietan y los lleva a consultar al pediatra. El caso más renombrado fue en Washington, Estados Unidos, el de Brittany y Samuel Labberton de Bellevue, que fueron acusados de maltrato infantil luego de que su hija aumentara muy poco de peso en los primeros meses de vida, se investigó la situación encontrándose restos de laxantes en los biberones de la bebé. A lo que la mamá argumentó que su esposo tenía problemas de peso y no querían que su hija sufriera lo mismo.

No separar el trabajo de la vida familiar

Si antes cuando los padres trabajaban 9 o 10 horas fuera de la casa era difícil, ahora que a ello se suman los teléfonos celulares, el email, iPads, wi-fi, etc., es aún más complicado separar lo laboral de lo personal y dejar el trabajo de la puerta de la casa para afuera. Gracias a toda esta tecnología el trabajo invade la vida privada y familiar de las personas, quitándoles cantidad y calidad de tiempo dedicado a sus familias y sobre todo a sus hijos. Las personas chequean su correo electrónico mientras desayunan, llevan el iPhone al baño, etc. Está comprobado que las personas funcionan mejor cuando atienden una situación a la vez, por lo cual es poco probable que uno pueda cocinar, hablar por celular y a la vez atender al bebé, alguna de estas cosas de seguro saldrá mal, y mejor que no sea con el niño.

Regreso de las nalgadas

En muchos países del mundo gracias a la Convención de los Derechos del Niño y a un cambio de mentalidad que excluye el uso de todo tipo de maltrato físico o psicológico como forma de disciplinamiento, han legislado en contra del castigo físico infantil. Sin embargo, en el imaginario popular la gente sigue creyendo que una nalgada no hace mal a un niño y es la mejor medida para disciplinarlo. Es más los neozelandeses votaron masivamente a favor de derogar una ley que prohíbe el castigo físico infantil.

Pero lo único que se logra con el castigo físico, lejos de disciplinar es generar temor en el niño, lo cual puede llevarlo a comportarse mejor la próxima vez o no. Cuando lo que en realidad debe buscarse es enseñarle que está bien y que está mal de modo que lo aprenda y lo incorpore racionalmente y no a través del miedo. Para ello, es mejor sentarse, tomarse tiempo y explicar las cosas mediante palabras.

Adicción a Internet

Últimamente se está viendo una tendencia alarmante de padres adictos al uso de Internet y sus herramientas, redes sociales, videojuegos de Facebook, etc., haciendo que posterguen o dejen de lado atender las necesidades de sus hijos. Ejemplo de ello es el caso en Corea del Sur de un niño murió de hambre mientras sus padres jugaban, paradójicamente, a un videojuego en el que virtualmente debían cuidar a un niño. Otro caso del estilo ocurrió en Florida, cuando una madre sacudió a su bebé hasta provocarle la muerte porque interrumpió su juego de FarmVille en Facebook. Este tipo de videojuegos en la red pueden ser muy peligrosos, especialmente, para aquellos que tienen personalidades adictivas.

Adelantarse al desarrollo cognitivo del niño

En una sociedad en la que prima la competencia voraz, se está viendo con cada vez más frecuencia padres que comienzan a preocuparse por la educación universitaria de sus hijos, cuando ellos aún no han dejado los pañales.

No hay que adelantarse al nivel de desarrollo, del niño, este debe ser acorde a su edad, el aprendizaje debe ser apropiado a la edad cognitiva

Bebés que ya tienen su perfil en Facebook

Según algunas encuestas el 7% de los bebés de menos de 2 años ya tienen un perfil en alguna red social y un 82%, alguna forma de huella digital. Si bien las fotos de los niños compartidas a través de Facebook y otras redes sociales son una buena manera de compartir momentos especiales con seres queridos que están lejos, también es una forma de exponerlos y ponerlos en riesgo, para potenciales diversos problemas de identidad, secuestros Express, robos, etc. Además de enseñarles a socializar virtualmente a través de la red en vez de hacerlo cara a cara con sus semejantes.

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