Señales que indican que los padres son demasiado estrictos

Muchos padres suelen preguntarse si están siendo muy permisivos o demasiado estrictos con sus hijos y que consecuencias podrá traer eso sobre sus hijos en el futuro. Ser muy indulgentes e intentar ser amigo de los niños no es favorable para éstos, pero ser muy duros a tal punto que es imposible hacer cumplir las reglas impuestas, porque son muchas, tampoco es bueno para la educación y disciplina de los hijos.

A continuación se enumeran algunas señales que indican que se está siendo muy estricto y cómo manejarlo:

Establecer muchas reglas

Establecer una cantidad de reglas imposibles de cumplir, es una clara señal de que se está siendo excesivamente estricto. Nancy Darling, profesora de psicología en el Oberlin College, en Oberlin, Ohio, recomienda establecer pocas reglas pero claras y sobre las cosas verdaderamente importantes y enfocarse en el cumplimiento de ellas siendo coherente y consecuente.

Las amenazas son vacías

Cuando se realizan amenazas que resultan imposibles de cumplir, con el tiempo los hijos van descubriendo que no pasan de eso de simples amenazas que jamás se cumplen, por lo cual se vuelven poco serias y efectivas. Un ejemplo de ello, es decir si no haces tal cosa voy a tirar todos tus juguetes, puesto que eso no se hará efectivo.

Los límites invaden los asuntos personales de los niños

Está bien establecer reglas sobre temas de educación y de seguridad pero no invadir el terreno más personal del niño y/o adolescente poniendo reglas acerca de por ejemplo quienes son sus amigos, qué música escuchar, etc. Y no está bien mezclar argumentando que es por seguridad cuando la norma invade aspectos personales.

El amor de padre está condicionado a las acciones de los hijos

EL amor de padre es incondicional y no puede estar supeditado a ninguna acción de los hijos. Decir “te amo sólo cuando te portas bien” o “si no haces tal o cual cosa no te quiero más”, o peor aún “eres malo”, etc., no son frases que se digan a un hijo, ya que el amor no puede estar condicionado por nada y el niño o adolescente no es malo, sino tal vez haga cosas que están mal en determinado momento específico, pero al ser tan contundente diciendo “eres malo” se crea un estigma en él que puede ser muy contraproducente para el futuro.

Los hijos dejan fuera de sus asuntos a sus padres

Cuando los hijos no hablan y dejan fuera de sus asuntos importantes a sus padres, esto podría indicar que ellos son muy estrictos. Si los hijos no se abren, no muestran sus inquietudes, intereses, etc., puede ser una señal de que temen decir a sus padres ciertas cosas y eso no es bueno, ya que lo ideal es que puedan confiar en sus padres siempre, aunque se trate de temas delicados e incluso de asuntos que saben los van a hacer enojar, pero es importante que tengan claro que los padres van a estar ahí permanentemente para brindar el apoyo que necesitan, ese mensaje no puede faltar jamás.

Cuando no hay tiempo para el esparcimiento

Cuando en la vida de un niño o un adolescente no hay tiempo para el juego, el disfrute o el esparcimiento, puesto que su agenda está cargada de actividades impuestas por los padres (deportes, música, idiomas, etc.), puede ser que se trate de padres muy estrictos. Los niños necesitan tiempo libre de esparcimiento, necesitan, según Ron Taffel, psicólogo infantil de Nueva York y autor de varios libros sobre la crianza de los hijos, tiempo de inactividad para sintetizar lo que han aprendido.

Las reglas son inquebrantables sin excepciones

Las reglas y los límites claros y coherentes son muy importantes porque otorgan confianza y los hijos saben que esperar, pero debe haber algún margen para casos especiales o de emergencia. Por ejemplo: Si la hora de volver a casa se pasa porque el adolescente fue a bailar y al chico que le tocaba conducir se emborrachó, es preferible permitir que llamé y avisé lo sucedido y llegue más tarde, antes que tenga un accidente de tránsito.

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