Las peleas

Las peleas entre hermanos son absolutamente normales y están dentro de lo esperado, sobre todo cuando hay poca diferencia de edad entre ellos. Gritos, peleas, insultos, empujones, burlas, son una constante y si bien es lo esperable muchas veces los padres sientes que van a enloquecer siendo árbitros de esta rivalidad permanente.

Pero hay que aceptar que esta situación se va a dar por unos cuantos años, inclusive después de adultos y lo mejor es tratar de mediar en estos conflictos con cuidado y comprensión.

Algunos consejos para mediar en los conflictos entre hermanos:

  • Evitar estimular la competencia entre ellos
  • Muchas veces los padres pueden verse tentados a decir frases como: “Mira tu hermano que bien, por qué no sigues su ejemplo”. Y con esto lo único que se consigue es herir los sentimientos del que está siendo comparado y fomentar aún más la rivalidad natural entre los hermanos. Por ello, un consejo es tratar de ser todo el tiempo lo más parejos posibles; y si se realiza una alabanza a uno por algo, hacerlo también con el otro. Resaltando las virtudes de cada uno de ellos que no tienen por qué ser las mismas. Si bien en un principio puede resultar agotador, con el tiempo uno se va acostumbrando y lo hace naturalmente.

  • Ser justos y no hacer diferencias entre uno y otro pero contemplando las individualidades
  • Los hermanos por más parecidos que sean en muchas cosas son personas individuales y distintas y los padres muchas veces en el afán de no querer hacer diferencias y tratarlos igual como sea, se equivocan. Lo que deben buscar los padres es ser justos con todos sus hijos; lo cual no implica necesariamente tratarlos siempre por igual o darles las mismas cosas al mismo tiempo. Ya que en esto hay diferencias de edades, gustos, intereses, habilidades, etc., que entran en juego y deben ser consideradas. Y ante un conflicto por celos o un planteo porque “ella tiene más postre que yo” o algo por el estilo, preguntar: “¿si quieres más postre te sirvo?”. Y explicar: “Con pedirlo bien es suficiente; no ha necesidad de todo el tiempo estar comparando”.

  • No permitir que se transformen en delatores de sus hermanos
  • Es muy frecuente y propio de los niños buscar todo el tiempo el momento para acusar al otro ante sus padres, maestros, etc., por haber hecho alguna travesura, etc. Esto no hay que permitirlo bajo ninguna circunstancia, ya que fomenta la rivalidad y enfrentamiento al ser uno el delator del otro. Pero en este sentido debe dejarse claro al niño que hay una excepción en la que sí deben avisar: Cuando su hermano está en peligro o puede causar daño a alguien más.

  • Arbitrar y establecer limites cuando sea preciso
  • Como padres o adultos a cargo, lo ideal es mantenerse al margen de los conflictos infantiles, pero cuando es evidente que estos no van a finalizar sin una medicación es momento de intervenir. En este caso, lo ideal es escuchara atentamente a ambas partes, sin permitir que una interrumpa a la otra. Luego de que ambos exponen el problema desde su punto de vista. Hacer un resumen de la situación y ayudarlos a encontrar una solución que los beneficien a ambos y ponga fin al conflicto.

  • Establecer límites claros sobre los objetos de cada uno
  • Muchas veces los conflictos entre hermanos surgen porque uno tocó algo que era del otro sin pedir permiso o porque uno no quiere prestarle determinada cosa al otro. Para evitar esto, una buena idea puede ser que cada uno tenga su espacio de juego y de guardado en la habitación y que se respete. Es decir no permitir que ninguno de ellos invada el espacio o las pertenencias del otro sin pedir previamente autorización. Y cuando esto suceda, llamar la atención del que ha faltado a las reglas y recordárselas.

  • Escuchar sus sentimientos
  • Sentarse con ellos a hablar y escuchar lo que les pasa, puede ser muchas veces la solución e incluso evitar que se desate un conflicto. Si uno quiere un juguete que el otro está usando y por ello hace un berrinche

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