Misiones - Argentina

En ningún otro lugar experimenté tantos sentimientos diferentes..., hermosa la selva verde impresionante y la pobreza que espanta y lo peor..., los niños.

Durante la primera semana de septiembre del 2010 pasado visité la provincia de Misiones en la Argentina, donde se celebró la fiesta Nacional del Inmigrante, una fiesta increíble, una oportunidad única para conocer a fondo su cultura y su gente, muy amable y servicial.

Realmente les recomiendo estas festividades, se la pasa muy bien, y en mi caso personal tuve la posibilidad de probar las comidas típicas, exquisitas, de Misiones. Recuerdo el chipá, un plato característico de esta región de exuberante vegetación, elaborado a base de queso criollo y harina de mandioca.

Posadas se encuentra a muy pocos kilómetros de donde me alojaba. Es allí donde tuve la oportunidad de descubrir el sabor a la yerba mate, atractivo clásico de la zona. La verdad que al comienzo, no me gustó el mate argentino, me pareció muy amargo..., el mate tiene un aroma penetrante, que no se olvida.

El alojamiento en Misiones

Tiempo antes de planear este viaje, tomé todos los recaudos para no dejar nada librado al azar, sobre todo el tema del alojamiento, ya que necesitaba imperiosamente descansar y relajarme.

Navegando por Internet descubrí un hotel de ensueño, al que luego tuve la posibilidad de disfrutar en vivo y en directo, el Hotel Loi Suites, se los recomiendo.

Este hotel se encuentra inmerso en el centro de la selva misionera, me permitió explorar mi espíritu de aventura. Logré interesarme principalmente por su ubicación, ya que tenía pensado también hacer un recorrido por las cataratas, que se encuentran muy cerca.

Es un hotel de lujo, pero los precios son accesibles, teniendo en cuenta los servicios y las dependencias que ofrece y en comparativa con otras ofertas de hoteles en Misiones.

Elegí una cabaña con vista al rio Iguazú, muy cómoda y confortable. Recuerdo haber visto varias especies autóctonas cerca del lugar, el conserje del hotel me mencionó que se trataba de una especie similar al jabalí, denominado Pecarí, muy pintoresco.

Durante mis días de alojamiento en Misiones, tuve la experiencia de realizar un trekking por la selva misionera, allí las plantas son altísimas, de hasta 15 y 30 metros de altura, imponentes y puedes ver a animales en su hábitat natural.

Un lugar que no voy a olvidar nunca son las Misiones Jesuíticas Guaraníes, cerca del hotel donde me alojaba y de la ciudad de Posadas.

Uno de los sitios que me quedaron grabados por la sensación que me despertó estar ahí fue la Reducción de San Ignacio Miní. Alrededor de las ruinas las personas habitan con sus familias y siempre demuestran amabilidad y hospitalidad con los turistas.

Y esto a pesar de todo su sufrimiento y desesperanza por una pobreza que pone los pelos de punta. Esta yuxtaposición entre la belleza de sus paisajes y la pobreza estructural de su gente me hizo reflexionar.

La tristeza y la impotencia me colmó el corazón y el alma, los niños pequeños son expuestos a la violencia física y al trabajo en las peores condiciones. Me pregunté sobre las familias de esos niños, sus padres, Muchos de ellos no estaban bien alimentados, pobremente vestidos, y desalineados.

Fui testigo de este terrible contraste, una de las principales noticias de Misiones, responsabilidad principalmente de las autoridades, niños y niñas sin acceso a la educación, vivienda digna, alimento y salud, obligados a prostituirse a causa de la pobreza en el que están inmersos, sin fe ni esperanza. La explotación sexual de los niños y adolescentes; y el tráfico de niños no es una noticia nueva para la población misionera, es muy común ver a los niños ofreciendo sus servicios a los turistas, mientras que las autoridades giran la cabeza para otro lado.

Me volví a mi tierra con un nudo en la garganta y el deseo de volver, pero para no ver lo mismo, otra vez.

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