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Un desorden reflejado tanto en hombres como en mujeres. Consejos para evitar la dependencia.

La sujeción provocada por las compras compulsivas lesiona el carácter tanto de hombres como de mujeres. Si bien el modo en que este dominio se manifiesta es diferente en ambos sexos, las consecuencias son las mismas.

En primer lugar, se debe diferenciar el placer que provoca adquirir algo que se busca o necesita de aquel impulso innecesario que hace que se quiera conseguir lo primero que se ve para consolar un estado de ánimo."Aquella persona que compra sin necesidad y con mucha frecuencia, ya sea en tiendas online o regulares, es considerada una persona obsesiva y compulsiva que intenta aliviar una angustia o calmar un enojo. Satisfacerse adquiriendo algo nuevo por más inútil que eso sea, es una manera de aliviar una pena pasajera o constante", asegura la psicóloga argentina Susana Mayer.

Más allá de los trastornos económicos que puede llegar a implicar el comprar de manera descontrolada, el desequilibrio emocional que se desata en el individuo es mucho más difícil de sanar. "Hay que atacar las causas de la conducta que casi siempre están relacionadas con la depresión.

En general, las mujeres son más vulnerables que los hombres a padecer una patología como ésta, ya que emocionalmente en varias circunstancias se ven desbordadas y la manera que tienen de hallar un poco de placer y satisfacción es comprando algo que crean bonito por más que luego no lo utilicen. "Por un instante, las compensa y gratifica, pero luego las sume en una oscuridad mayor y en una angustia que hace que sus vidas se conviertan en una rueda de adicción y salgan nuevamente a comprar y comprar sin ningún sentido", continúa diciendo la especialista.

Todos los casos, hasta los más patológicos son recuperables si se comienza un tratamiento que desvele su verdadera causa.

El caso de Patricia Albornoz, divorciada de 38 años, arquitecta y argentina es uno de los tantos ejemplos límites que existen. "A mí siempre me gustó la ropa. Todos los meses, al menos una vez salía de compra con amigas, pero mi vida comenzó a ir mal, el divorcio me trajo muchos problemas de ansiedad, las peleas con mi ex marido eran tan dolorosas que la única manera que tenía de sentirme bien y bajo control era la de salir a comprar. Ahora que ya me he curado, me doy cuenta de lo mal que estaba. Recuerdo que veía los programas de compra por televisión y sin más, llamaba para que me trajeran a casa lo que sea que estaba mirando. Iba al centro comercial y sucedía lo mismo, incluso compraba joyas caras. Me endeudé muchísimo y le terminé debiendo mucho dinero a mi familia porque cuando me llegaba el resumen de la tarjeta nunca lo podía afrontar con mi sueldo, era una locura. Hasta que mi hermana me llevó a un especialista y con muchos años de terapia pude superar esta adicción", comenta aún hoy, angustiada.

¿Qué ocurre en el caso de los hombres? Las estadísticas manifiestan que nueve de cada diez compradores compulsivos son mujeres, pero esto tiene una explicación y el motivo de este resultado es que los hombres también lo sufren en un alto índice, aunque de un modo disfrazado. "Ellos esconden el problema porque lo traducen con la dependencia a algún hobby o actividad que les guste mucho. Es más fácil y está más aceptado que un hombre le dedique muchas horas, incluso todos los días a alguna tarea ya sea la de estar arreglando siempre algo, o tener productos electrónicos que le "sirven" para su desempeño profesional o coleccionar estampillas, sellos o lo que fuera. Es más aceptado por ellos y por la sociedad", asegura la psicóloga Mayer.

Jorge Mencía, de 41 años, abogado argentino es otro ejemplo a mencionar. "No me daba cuenta de lo que pasaba. Tenía un matrimonio feliz y unos hijos maravillosos. En mi trabajo me iba muy bien, aunque reconozco que era mucha la presión que sentía. Siempre me gustó mucho la música, pero hace unos años comencé a comprar de modo compulsivo, siempre quería más, tenía una habitación llena de discos que no tenía tiempo ni ganas de escuchar, sin embargo, siempre que salía iba a las tiendas de música y salía con una o dos bolsas. Mi esposa no entendía por qué lo hacía, yo me limitaba a decir que me gustaba y que eso era suficiente, pero esta obsesión iba acompañada de mucha ansiedad, nerviosismo, estaba cambiando y no me daba cuenta. Consultamos con un especialista y a través de la terapia y del análisis pude ir entendiendo y resolviendo los problemas que se manifestaban con esta actitud", sostiene.

La dependencia, que provoca este trastorno, como toda adicción es lo más complejo de superar, pero se logra si se tiene constancia, disciplina y se consulta con un profesional que pueda brindar orientación.

Lo que más compran ellas

  • Cosméticos de belleza
  • Zapatos
  • Lencería
  • Ropa en general

Lo que más compran ellos

  • Productos de tecnología: para ordenadores, telefonía móvil y accesorios
  • Herramientas
  • Desarrollo de algún hobby

Consejos para evitar la adicción

  • Dejar las tarjetas de crédito en casa
  • Si se tiene el día libre, no salir a la calle angustiada ya que ese estado de ánimo propicia la compra compulsiva
  • Intentar practicar alguna actividad física para lograr una armonía física y mental que aporte buena energía y alegría sobre todo cuando surge la necesidad de salir a comprar
  • Cuando se debe adquirir algo, lo ideal es realizar una lista de lo que se esté necesitando y atenerse a ello con firmeza
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