Mujer triste

En el mundo actual, las preocupaciones nos acosan noche y día, no las podemos apartar de nuestra mente. Damos vueltas y vueltas a los problemas y ellos se vuelven crónicos, reiterativos, incapacitándonos para pensar claramente. Hemos caído en un estado de ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

Es el estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. Todos los seres humanos atraviesan por estados de ansiedad ante diversas situaciones de la vida. La misma tiene dos enfoques muy diferentes, el positivo y el negativo.

En muy pocas ocasiones desencadena resultados positivos. Es decir puede presentarse como un mecanismo de defensa, de aviso ante situaciones amenazantes. En este caso, su función es mantenernos alertas ante riesgos o amenazas, de manera tal, que estos no se produzcan o se minimicen.

Sin embargo, la mayoría de las personas sucumben ante la ansiedad y sus repercusiones negativas, siendo afectadas tanto física como psíquicamente.

En lo que a nuestro cuerpo se refiere, la ansiedad provoca trastornos gástricos y cardíacos. Nos hace mucho más irritables con quienes nos rodean, nos vuelve huraños, de carácter difícil. Nuestra mente está envuelta en una espiral de pensamientos negativos, lo que nos impide ver más allá y disfrutar de lo bueno que la vida nos ofrece.

El insomnio es la consecuencia inmediata de la ansiedad. A lo que la mente está inmersa en preocupaciones, se manifiesta la incapacidad de relajarse y descansar, aunque estemos físicamente agotados. De esta manera, al desvelarse pensando en los problemas, nuestro cuerpo amanece doblemente cansado, sin ánimos y nervioso, la mente debilitada y sin fuerzas para salir de ese círculo vicioso.

¿Hay alguna salida para este aparente pozo sin fondo?

Por supuesto que sí. El psicoterapeuta estadounidense Thomas Borkovec(1), eminencia en el Trastorno de Ansiedad Generalizada, a lo largo de su vasta experiencia y la cátedra docente, realizó durante décadas, investigaciones con pacientes que sufrían de esta condición crónica. Los invitó a que intentaran detectar los signos de inicio de sus pensamientos negativos, del tipo: la empresa va mal, me voy a quedar sin trabajo, ¿cómo mantendré a mi familia?, el banco se quedará con nuestra casa, si mis hijos enferman no podré pagar las medicinas, etc.

El primer paso, debe ser interrumpir esta serie de ideas negativas inmediatamente para evitar que la espiral de preocupaciones crezca cada vez más. De esta manera, se llegará a conocer el momento en que empieza a formarse en nuestra cabeza la maraña de pensamientos obsesivos, que a la larga causan obsesión e insomnio, así interrumpiremos el proceso, incluso antes de que se inicie.

El segundo acápite, consiste en evaluar la posibilidad real de que esto ocurra. En la mayoría de los casos, somos nosotros más negativos que la vida misma. ¿Qué probabilidad hay de que cierre su empresa? ¿Qué se quede sin techo? ¿Qué sus familiares contraigan una enfermedad? Peor aún. ¿Qué probabilidad hay de que ocurra todo esto a la vez?

El tercer y último paso establecido por el doctor Borkovec, es cambiar de sentido todos esos pensamientos negativos. Aun en el supuesto de que se quede sin trabajo, siempre puede encontrar otro. Aun cuando tenga dificultades para pagar la hipoteca, siempre habrá familiares y amigos que no permitirán que se quede en la calle. Si sus hijos caen enfermos, puede recurrir a la sanidad pública.

El pensamiento positivo da solución a los problemas que nos parecen aparentemente insalvables, eliminando de nuestra mente las probabilidades más insólitas que nos acosan de forma obsesiva.

En conclusión, es sumamente importante huir de la ansiedad y de las acumulaciones de preocupaciones imaginarias que la provocan. Sólo así se puede estar atentos a las soluciones que aparecen, a menudo ante nuestros ojos sin que seamos capaces de reconocerlas, como la tabla salvadora a los problemas que se nos presenten.

La ansiedad es un velo que nubla nuestra mente y la incapacita para ver y disfrutar lo positivo de nuestra vida real. Por ello, es importante acudir a un sicoterapeuta especializado para enfrentar los problemas que nos aqueja.


(1)Thomas Borkovec Borkovec, nació en Chicago (EE.UU.), se doctoró en la Universidad de Illinois en 1970. Durante los siguientes ocho años trabajó en la Universidad de Iowa. Ha sido Profesor Distinguido de Psicología en la Penn State University, donde dictó clases posteriormente.
Su investigación está centrada en los trastornos de ansiedad. Desde 1984, su investigación de resultados sobre la terapia comportamental cognitiva para el tratamiento de ansiedad generalizada fue subsidiada por el National Institute of Mental Health. Formó parte del subcomité para el estudio del trastorno de ansiedad generalizada del DSM-IV.
Es co-fundador de la Pennsylvania Psychological Association´s Practice Research Network. Fue distinguido por la APA (División 12, Sección 3) en 1998 por la contribución de su investigación y por la Universidad de Estocolmo, siendo designado profesor honorario.
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