Existe el hijo favorito

La existencia del hijo favorito de los padres es un tema muy abordado en las familias y popularmente existen muchas teorías y creencias. Pero ¿qué hay de cierto en esto? Hay muchos estudios sobre el tema y diferentes abordajes de expertos en la materia que vale la pena analizar.

Hijo preferido: psicología

La profesora de Psicología de la Personalidad de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), España, Victoria del Barrio, señala:

Los estudios indican que siempre hay un hijo que tiene más atención o admiración por parte de los padres. Estos se harían desollar vivos antes de reconocerlo, pero cuando hablas con los hermanos, lo reconocen y normalmente están de acuerdo en quién es el favorito. Incluso desde un punto de vista legal, buceando en las herencias de las familias, también se ve que hay un hijo más beneficiado que los demás. Al fin y al cabo, el preferir a una persona sobre otra es una constante en todas las relaciones humanas.

La experta en Logopedia y Coordinadora del Área Infantil del prestigioso Centro de Psicología Álava Reyes, en Madrid, España, Silvia Álava Sordo, señala:

Según mi experiencia en la materia, tanto si tenemos un hijo como siete, cada niño se hace querer a su manera y hace que lo sintamos como único e irrepetible. Lo que pasa es que todos necesitan algo diferente y por eso no exigimos a todos los hermanos por igual.

Favoritismo según el orden de nacimiento

Están quienes dicen que el favoritismo está determinado por el orden de nacimiento y que todos los méritos se los lleva el primogénito que es quien capta la mayor atención y dedicación de sus padres.

Jeffrey Kluger, autor de “El efecto fraterno: lo que los vínculos entre hermanos y hermanas dicen de nosotros”, señala:

…el acto narcisista de reproducirnos impulsa a los padres en favor del hijo mayor, el más saludable y el que tendrá más éxito reproductor.

Favoritismo según el sexo

Popularmente, se suele decir que las niñas son las preferidas de los padres mientras que los varones de las madres. Pero ¿qué hay de cierto en esto? Según una investigación de la Universidad de Redlands en California:

El favorito de la madre suele ser el primogénito varón, mientras que el del padre es la hija más pequeña.

Victoria Del Barrio, por su lado afirma:

…los padres tienen más afinidad con las hijas y las madres con los hijos. En mi opinión, el sexo no está en la base de la explicación, como pensaba Freud, pero sí lo está con las expectativas.

Favoritismo por semejanza

En algunos casos, el favoritismo hacia un hijo se explica por ciertas afinidades o semejanzas, ya sean físicas, de carácter, personalidad, etc.

El doctor en Psicología en la Universidad de Alicante, España, pedagogo y autor de La inteligencia emocional de los padres y de los hijos, Antonio Vallés Arandiga, explica sobre el hijo preferido:

Si las peculiaridades del hijo coinciden más con las de uno de los progenitores (“se parece en todo a mí”), es muy probable que se produzca un trato afectivo diferencial con respecto a su hermano o hermanos.

Victoria del Barrio, por su parte agrega:

Un factor importante a tener en cuenta es la personalidad. La que se amolde más a las de los padres tiene más posibilidades de ser favorecida. Si se trata de un padre autoritario, es más fácil que congenie con un hijo obediente que con uno contestatario. Así, los padres se sienten más cómodos con los hijos con los que tiene mejor comunicación emocional.

Favoritismo por debilidad

En otros casos, el favoritismo se explica por la debilidad de uno de los hermanos que requiere una atención mayor que los demás. Pero esto no siempre es advertido por los hermanos quienes pueden percibirlo como un simple favoritismo sin más, sin darse cuenta que es un requerimiento de atención especial por determinadas circunstancias. Entonces pueden aparecer los celos. Es allí donde los padres deberán ser pacientes y explicarles a sus hijos la situación para que puedan ser más comprensivos.

Favoritismo de rotación

La psicóloga Ellen Weber Lilly, autora del libro “El Hijo Favorito”, explica que tener un hijo favorito no es malo y es absolutamente normal. En algunos casos, este favoritismo cambia a lo largo de la vida y sobre ello señala:

Cuando el sentimiento de favoritismo rota de un hijo a otro es más probable que no haya consecuencias. Los niños saben que llegará su turno, así que el privilegio de la posición será compartido.

…las diferencias no son negativas, siempre que no sean excluyentes.

Consecuencias del favoritismo: favorecidos y desfavorecidos

El favoritismo cuando es extremo, marcado y permanente, tiene consecuencias negativas tanto en el hijo favorito como en los otros.

Ellen Libby, señala sobre los favoritos:

Estos niños crecen experimentando la confianza de haberse ganado el favor paterno. Así, no hay reto que se les resista. Y por eso se creen con el derecho a tener lo que quieren cuando quieren, y no esperan consecuencias negativas de su comportamiento.

Del Barrio, agrega:

Los favoritos superprotegidos suelen convertirse en inmaduros que, cuando salen al exterior, perciben el mundo como hostil.

Clare Stoker, del departamento de Psicología de la Universidad de Denver, Estados Unidos, quien realizó una investigación sobre hermanos, señaló sobre los no favoritos:

Los que se sentían menos queridos eran más propensos a desarrollar ansiedad, baja autoestima y https://www.sanar.org/depresion depresión en su madurez.

En tanto Victoria del Barrio, hizo la siguiente apreciación:

Los no elegidos, si digieren la situación con normalidad, serán más independientes y resolutivos que sus hermanos preferidos. Sin embargo, si se ha creado en ellos un sentimiento de resentimiento, esto puede crearles problemas en sus relaciones sociales futuras.

Cómo manejar las preferencias

Miguel Martínez, al frente del Instituto de Orientación Psicológica EOS, Centro Especializado y de Referencia de la Psicología en España, dice:

No es malo tener hijos preferidos si eso no se muestra claramente delante de ellos, si no se les compara ni se hace evidente ante sus ojos. Los niños necesitan sentirse muy valorados por los padres porque, si no, se sienten abandonados. Por eso es importante no hacer comentarios en los que se destaquen las cualidades de uno, la parte positiva, mientras se señalan las carencias o defectos de los otros.

Hay que transmitir a cada niño que es tu favorito por algo que tiene él de especial.

Él agrega que tener preferencias por un hijo por determinadas cuestiones no es injusto:

Lo injusto es no reconocerlas para poder manejarlas sin perjudicar a los demás.