Poliomielitis
La mejor forma de prevenir la polio es la vacunación

Es una enfermedad viral infecciosa, más frecuente en el otoño y el verano, producida por el poliovirus tipo 1, 2 y 3, que afecta fundamentalmente a niños menores de 3 años.

Se caracteriza por atacar el sistema nervioso destruyendo las células que controlan los músculos, a consecuencia de lo cual los músculos afectados dejan de funcionar y se produce en algunos casos una parálisis total o parcial. En los casos más graves las extremidades inferiores se ven afectadas con la parálisis flácida aguda y también se ven comprometidos el cerebro y el sistema respiratorio, lo que puede derivar en la muerte.

Durante 1849 y 1850 la poliomielitis fue una epidemia en el mundo, pero desde que apareció la vacuna contra la enfermedad y forma parte del cronograma de vacunación infantil, su incidencia se redujo considerablemente. Aunque los brotes aún se dan en algunos países subdesarrollados principalmente de África y Asia.

Contagio

Se contagia de persona a persona a través de las secreciones de nariz y garganta o por vía fecal – oral. Por esta última vía, la enfermedad puede contraerse indirectamente al consumir alimentos o agua contaminada o directamente por el contacto con las heces de una persona infectada. Una vez que el individuo se ha infectado, se convierte en portador y continúa propagando el virus a través de sus heces por varias semanas. Puede contagiar el virus a otras personas pese a no presentar síntomas.

Causas

La poliomielitis es causada por el virus poliovirus que entra al organismo por vía oral y se multiplica en la garganta y en el intestino.

Factores de riesgo

  • No haber recibido la vacuna contra la poliomielitis
  • Viajar a alguna zona donde exista un brote de la enfermedad
  • Estar embarazada, ser niño, ser anciano

Síntomas

El período de incubación de la enfermedad oscila entre los 4 y los 35 días. En muchos casos no manifiesta síntomas y cuando sí son menores como ser:

  • Fatiga
  • Malestar generalizado
  • Fiebre
  • Vómitos
  • Dolor de cabeza
  • Rigidez en la nuca
  • Estreñimiento o diarrea
  • Garganta roja
  • Dolor en las extremidades

Tipos de infección por poliovirus

  1. Infección asintomática: Es la más común, produciéndose en el 90% o 95% de los casos, es cuando no se manifiestan síntomas o son muy leves
  2. Poliomielitis abortiva: Se da en entre el 4% y el 8% de los casos. Los síntomas son menores: decaimiento, fiebre, dolor al tragar, estreñimiento, dolor abdominal
  3. Forma paralítica: Se presenta en el 0,1% al 1% de los casos, es la forma más grave de la enfermedad y los síntomas son irritación encefálica y parálisis fláccida
  4. Meningitis aséptica: En esta forma de los síntomas habituales son: cefalea, fiebre, dolor abdominal y náuseas. Pasados unos días aparece irritación meníngea y debilidad en los músculos, generalmente pasajera y leve, pero que en algunos casos puede llegar ala parálisis

Diagnóstico

Para el diagnóstico de poliomielitis el medico puede a través de un examen físico encontrar rigidez en la nuca o la espalda junto con problemas para mover el cuello, levantar la cabeza o las piernas estando tumbado boca arriba. Los exámenes incluyen:

  • Análisis para medir niveles de anticuerpo frente a la polio
  • Análisis de LCR
  • Examen de las heces, efectuado entre los 7 y los 14 días después de la aparición de los síntomas, en el que se aisla e identifica la existencia del virus de la polio
  • Cultivos virales

Tratamiento

El tratamiento tiene como principal objetivo controlar los síntomas mientras la enfermedad continúa su curso. En los casos más graves pueden ser necesarias medidas de auxilio con la respiración.
Los síntomas son tratados dependiendo de su gravedad y eso incluye:

  • Fármacos para la retención de orina
  • Antibióticos para la presencia de infección urinaria
  • Compresas calientes para disminuir el dolor muscular
  • Analgésicos para disminuir los dolores
  • Filoterapia, ortopedia o cirugía para contribuir a recuperar la fortaleza y las funciones musculares

Pronóstico

Alrededor del 30% de los casos que presentan la forma paralítica de la enfermedad, mejoran a los pocos meses; en otro 30% permanecen secuelas de menor entidad; en otro 30% secuelas más graves (como ser atrofia muscular) y en el 10% restante las complicaciones respiratorias graves pueden terminar por producir la muerte.

Algunas de las posibles complicaciones incluyen:

  • Hipertensión
  • Problemas pulmonares
  • Edema pulmonar
  • Neumonía por aspiración
  • Cálculos renales
  • Parálisis muscular, discapacidad o deformaciones permanentes
  • Infecciones urinarias
  • Miocarditis

Prevención

La mejor manera de prevenir la poliomielitis es la vacunación.

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