Micromachismos

Desde hace tiempo ya que se viene hablando del machismo, de la discriminación a la mujer, de la desigualdad de género. Pero poco se trata el tema de los micromachismos, esas pequeñas cosas, esos mínimos actos, gestos y estrategias cotidianas que por serlo pasan inadvertidas y se aceptan sin ser cuestionadas. Sin embargo, van enraizándose e inculcándose a tal punto en la sociedad y la cultura, que son las más difíciles de modificar.

El micromachismo es una forma enmascarada de violencia de género que está legitimada socialmente. El terapeuta argentino Luis Bonino fue el primero en utilizar este término para describir estos comportamientos de las sociedades patriarcales y machistas:

Son pequeñas tiranías, terrorismo íntimo, violencia blanda”, “suave” o de baja intensidad, tretas de dominación, machismo invisible o partícula “micro” entendida como lo capilar, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia. Lo grave de ellos, según coinciden los expertos y que están en la socialización de hombres y mujeres y lo imperceptibles que resultan. De ahí su perversidad, señalan unos y otras. “Producen un daño sordo y sostenido a la autonomía femenina que se agrava con el tiempo.

La manera de presentarse de los micromachismos está muy alejada de la violencia física, no tanto de la violencia psicológica, pero sus objetivos coinciden: Garantizar y perpetuar el control y la desigual distribución de derechos, tareas y oportunidades.

Javier Covarrubias, miembro de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de España explica sobre los micromachismos:

La violencia física o los insultos son las dominaciones más visibles y que menos se aceptan en la sociedad. Pero los controles del hombre a la mujer en la pareja, por ejemplo, no se detectan igual (...) También hay actitudes paternalistas que muchas mujeres, incluso las más jóvenes, ven aceptables porque las interpretan como cariño...es una situación que se da en todas las clases sociales.

Clasificación de los micromachismos según Luis Bonino

  • Encubiertos
    Son imperceptibles, sutiles, se imponen bajo máscaras que los disimulan e impiden ver con claridad. Un ejemplo de ello en la vida cotidiana es cuando se ignora a la mujer en determinado ámbito laboral simplemente por el hecho de ser mujer, sin importar sus capacidades.
  • Utilitarios
    Generalmente ocurren en el ámbito doméstico y están dirigidos a perpetuar el rol de la mujer como cuidadora y subordinada. Ella es la encargada del cuidado de los hijos y de todos los miembros de la familia que necesiten atención y cuidado. Es así que suele ocurrir que cuando en una familia hay que ayudar a un adulto mayor, siempre suele ser la hija mujer la encargada de hacerlo y rara vez se cuestiona porque no el hijo varón.
  • Coercitivos
    El hombre ejerce presión sobre la mujer para imponerse sobre ella. Esta presión puede ser psicológica, moral e incluso económica. Es muy frecuente que el hombre tenga el mejor lugar en la mesa, sea quien majea el control remoto de la televisión, etc.

Ejemplos de mircomachismos en la vida cotidiana

La vida cotidiana está plagada de ejemplos de micromachismos ejercidos inconscientemente por hombres y mujeres y transmitidos de padres a hijos. En el uso del lenguaje es clarísimo: Maestras, profesoras, limpiadoras, secretarias; todos roles asignados a la mujer en función de su lugar social de servil subrodinada. Los juguetes que le regalamos a los más pequeños son otra muestra: Muñecas, cocinas, escobas para niñas; disfraces de superhéroes y policías para los varones.

En la cotidianeidad los ejemplos de micromachismo sutiles y permanentes abundan:

  • Los hombres no lloran. No llores como una niña.
  • Esa mujer es una amargada, seguramente no tiene un hombre que la haga feliz.
  • A una mujer le dicen: Si sabes cocinar, ahora te puedes casar.
  • El fútbol es cosa de hombres.
  • Las niñas son princesas frágiles que deben ser salvadas por fuertes superhéroes.
  • Si en el tránsito un conductor comete una infracción o una imprudencia y es mujer: Mujer tenía que ser. Ve a lavar los platos.

La efectividad de los micromachismos está sostenida por su imperceptibilidad y por la naturalización por parte de la sociedad patriarcal. De este modo se transmiten sutilmente y se perpetúan generación tras generación.

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