El embarazo es un acontecimiento que por sí mismo, constituye un cambio en la vida de la mujer. Se trata nada menos que de gestar y dar a luz, una nueva vida. Para llevar a cabo tan compleja tarea, las hormonas en el embarazo experimentan alteraciones y modificaciones que modifican la anatomía y la psique de la mujer y le permiten adaptarse y prepararse para recibir al bebé.

Como consecuencia de estas alteraciones, los cambios emocionales no se hacen esperar, así como los primeros síntomas y malestares físicas. Conocer las diferentes etapas que le tocará vivir, puede ayudar a la mujer a comprender y aceptar la experiencia con naturalidad.

¿Buena o mala noticia?

Existen otros factores además de los biológicos, que influyen también en las respuestas emocionales e inclusive físicas durante la gestación, y facilitan o agravan la espera:

  • Participación o no de la pareja
  • Estabilidad emocional
  • Situación económica
  • Apoyo familiar

Que el bebé sea querido y bienvenido o que represente una carga, será el punto de partida para determinar el ánimo que acompañará a la mujer durante este período.

Etapas del embarazo

  1. Primer trimestre
  2. En este lapso predomina la influencia de las hormonas (estrógenos y progesterona), esta es la razón de que el humor varíe repentinamente y sin explicación. Se experimentan también sorpresa, aprehensión, en ocasiones deseos de llorar o mayor sensibilidad, algunos temores y dudas, disminuye el deseo sexual por el agotamiento y las molestias físicas como mareos y náuseas. Es normal que se demuestre desinterés por asuntos que no estén relacionados al embarazo, y falta de concentración. En general, los primeros tres meses se caracterizan por la inestabilidad emocional y anímica de la embarazada.

  3. Segundo trimestre
  4. Es un período más tranquilo pero intenso en vivencias. La mayoría de los malestares ha disminuido o desaparecido y la mujer recupera la energía y el buen ánimo. El riesgo de aborto se minimiza. La estabilidad emocional favorece el retorno del deseo sexual, aumentado por la sensibilidad. Se intensifica la atención por el propio cuerpo, enfocándose en todos los cambios y detalles. También se comienzan a percibir los movimientos del feto y esto produce un impacto significativo en la mujer. Hay un renovado entusiasmo que se expresa en cuidados personales, planes y compra de ropita y artículos para el bebé.

  5. Tercer trimestre
  6. Predomina el estado físico como fuente de atención y preocupación. Aparecen las limitaciones de movimientos, el insomnio por incomodidad en las posturas al dormir y por algunas contracciones esporádicas que molestan. Disminuye el deseo sexual y aumenta la necesidad de afecto tangible a través de contactos suaves, abrazos y mimos. Ante la cercanía del parto, surgen temores y ansiedad por posibles complicaciones o por la salud del bebé, que para ese momento, se percibe ya como otro ser, manteniéndose sin embargo, la idea de unión y conexión con él. En lo externo, la mujer en esta etapa recibe mayores atenciones por su evidente condición de embarazada y esto le resulta grato y reconfortante. Se acentúan los sentimientos contradictorios entre el deseo de que nazca el bebé y el temor.
    El último mes de embarazo suele acentuar las incomodidades físicas, ya que el bebé busca su acomodo en el vientre (encajamiento) apoyando su cabecita en el cuello del útero, y ejerciendo presión sobre órganos y columna. Esta situación ocasiona dolores, micciones frecuentes, exposición de hemorroides, insomnio, edemas en los tobillos e hipertensión. En la madre, la emoción predominante es la ansiedad, seguida de algunos temores mezclados con entusiasmo y altas expectativas sobre el alumbramiento. La mujer demanda mucha protección y compañía.

    Recomendaciones

  • Aceptar los cambios sin sentir culpa y sin tratar de justificarse, entendiendo que los mismos son normales durante el embarazo
  • Manejar los temores con información oportuna, consultando al médico, conversándolo con la pareja, con amigas o familiares que hayan vivido esa experiencia
  • Aprovechar para hacer aquellas cosas exclusivas para embarazadas: Talleres de preparación para el parto, musicoterapia intrauterina, gimnasia prenatal y otros
  • Pedir al médico asesoría para llevar una rutina de ejercicios como caminatas y yoga
  • Divertirse (cines, reuniones con amigas, buena lectura, escuchar música)
  • Salir de compras
  • Hacerse tratamientos de belleza para prevenir manchas y estrías
  • Elaborar algunas ropitas o lencería para el bebé, distrae y causa mucha satisfacción personal
  • Descansar todo lo que sea posible

La mujer embarazada vivirá una experiencia intensa y trascendental, al acoger en su seno a un hijo al que brindará parte de su propio ser, desde los nutrientes necesarios hasta la propia percepción del ambiente a través de la placenta. Es una manera de programarlo con información del medio que le espera, de modo que se adapte más fácilmente.

Los cambios del embarazo y las emociones de la madre también llegarán al bebé, y éste las registrará en su psique, y reaccionará de manera idéntica a los estímulos recibidos. Entender y aceptar este complejo proceso, tratar de mantenerse tranquila, vivir el embarazo a plenitud, disfrutarlo, compartirlo con los seres queridos y tener fe y confianza en que todo va a salir bien, son las estrategias ideales para manejar esta etapa de cambios y darle la bienvenida al bebé desde el vientre.

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