Dieta y embarazo

La mayoría de los médicos, ginecólogos y nutricionistas coinciden en la actualidad en que el embarazo no es un momento propicio para la realización de dietas que tengan como objetivo el bajar de peso.

La causa de esto es que la alimentación de la mujer gestante va a influir directamente en el desarrollo del feto que lleva en su vientre y si esta tiene carencias y deficiencias nutricionales, es probable que la calidad del alimento que reciba el bebé no sea la mejor. Antiguamente, el margen de aumento de peso para las embarazadas alcanzaba un máximo de 9 o 10 kilos a lo largo todo el embarazo, hoy esta concepción ha cambiado y se tiene en cuenta el peso con el que la mujer comienza el embarazo para evaluar cuál debe ser el aumento de peso indicado. Si al comienzo la mujer tiene bajo peso tiene un margen de aumento mayor, en cambio si está con sobrepeso, éste será menor.

Las dietas en mujeres que comienzan su embarazo con un peso normal

A las mujeres cuyo peso es normal no se les aconseja realizar dieta durante el embarazo ya que una alimentación deficiente puede impactar negativamente en la salud del bebé.

Según un estudio realizado por la Universidad de Southampton los hijos de mujeres de peso normal cuya alimentación fue insuficiente en calorías durante el embarazo, presentaron mayor riesgo de tener las arterias gruesas en la edad adulta.

También se ha encontrado relación entre la realización de dietas durante el embarazo y ciertos defectos congénitos entre ellos defectos del tubo neural.

Las dietas en mujeres que comienzan su embarazo con sobrepeso u obesidad

Antes a las mujeres que al quedar embarazadas estaban excedidas de peso se les sugería realizar alguna dieta para adelgazar. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de los profesionales de la salud coinciden en que esto es algo sumamente riesgoso para la salud y desarrollo del bebé. Los bebés cuyas madres realizan dietas pueden padecer deficiencias nutricionales que ocasionen que nazcan prematuramente, con bajo peso, con todos los problemas que ello trae aparejado, e incluso aumenta los riegos de mortalidad infantil.

La alimentación en el embarazo y las dietas no aconsejadas

En general hay consenso entre los profesionales de la salud (médicos, ginecólogos, nutricionistas) en que las dietas para adelgazar no deberían ser realizadas por mujeres embarazadas, especialmente el tipo de regímenes que se ponen de moda y que se focalizan en restringir el consumo de determinados alimentos y favorecen el de otros. Entre estas:

  • La dieta Atkins: se basa en reducir la ingesta de hidratos de carbono y aumentar el de proteínas. Se vincula con la aparición de estrés en los niños cuando llegan a la adultez y además incrementan el riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión a causa de los elevados niveles de cortisol (la hormona del estrés)
  • La dieta Scardale: Es una dieta disociada de muy bajo contenido calórico que restringe el consumo de carbohidratos
  • La dieta Zone: Este tipo de dietas muy bajas en aporte calórico no se recomiendan durante el embarazo porque pueden poner en peligro tanto la nutrición tanto de la madre como del bebé
  • La Cookie Diet: Es una dieta de muy bajo aporte calórico, nada más que entre 800 y 1500 calorías

Una mujer embarazada debe consumir, aproximadamente, unas 2500 calorías diarias y una dieta equilibrada y balanceada que contenga todos los tipos de alimentos (hidratos de carbono, proteínas, etc.). Por lo que la mayoría de las dietas anteriormente mencionadas sumamente restrictivas y disociadas, que privilegian algunos alimentos por sobre otros, no son muy adecuadas durante el embarazo.

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