Arrugas

Todas las mujeres aunque no estén obsesionadas con la vejez y el paso de los años, huyen a las arrugas y líneas de expresión. Y hay algunos hábitos cotidianos que aún sin saberlo, contribuyen y mucho al envejecimiento.

1

Consumir en exceso snacks

La ingesta excesiva de carbohidratos y azúcar como snacks, bollería, etc., elevan rápidamente el azúcar en la sangre. Las moléculas del azúcar viajan por la sangre a las células corporales y vinculan las grasas con las proteínas. Al enlazar al colágeno éste se endurece y se favorece la aparición de arrugas.

2

Peinados muy tirantes y apretados

Los peinados muy tirantes como coletas o moños hacen parecer a la mujer más vieja de lo que es, porque al estar el pelo tan estirado desde la raíz favorece la alopecia por tracción o un retroceso del pelo. Siempre que esto sea detectado a tiempo puede revertirse. Para evitarlo, en vez de realizar peinados tirantes, lo mejor es optar por recogidos suaves.

3

Aplicar protector solar solamente en el rostro

La mayoría de las mujeres ya han incorporado como parte de su rutina diaria de belleza la aplicación de protector solar en el rostro. Sin embargo, descuidan otras zonas corporales que están muy expuestas como las manos, que además son muy susceptibles a los rayos UV, las manchas y los signos de envejecimiento.

4

El consumo de alcohol

El consumo frecuente de alcohol favorece la dilatación de los vasos sanguíneos pequeños de la piel e incrementa el flujo de sangre próximo a la superficie. Al pasar el tiempo, dichos vasos pueden resultar dañados de manera permanente y el rostro verse enrojecido de forma permanente.

5

Falta de sueño

La falta de sueño es otro de los hábitos que resultan dañinos tanto a nivel estético como mental. Esto repercute negativamente en el organismo y se refleja de forma inmediata en la pile del rostro con la aparición de bolsas y ojeras, que con el paso del tiempo pueden ser definitivas.

6

Exposición al frío

La exposición a bajas temperaturas y vientos fríos y fuertes deteriora y reseca la piel. Por ello, se recomienda el uso de crema hidratante para protegerla así como para paliar los efectos negativos del frío.

7

Mala alimentación

Llevar una dieta alta en grasas tiene efectos negativos en la piel. Lo ideal es mantener una alimentación saludable que incluya los nutrientes esenciales y obviamente la cantidad de agua necesaria para su hidratación.

8

Sedentarismo

La actividad física mejora la circulación de la sangre y la linfa, con lo cual se mejora el color y el tono de la piel, además de que se previenen las venas variciosas.

9

Enojos, estrés, preocupaciones

El estrés, el enojo, las preocupaciones envejecen, favorecen las líneas de expresión y las arrugas. En contrapartida la relajación, la risa, los placeres, ayudan a mantenerse rejuvenecidos.

10

No quitar el maquillaje

No tener la constancia diaria de quitarse el maquillaje es un mal hábito que va dañando y favoreciendo gradualmente el envejecimiento de la piel

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