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Anemia infantil

Una enfermedad muy común en niños menores de tres años de edad.
Anemia infantil

La anemia es la disminución de la hemoglobina (sustancia presente en los glóbulos rojos que transporta el oxígeno para el funcionamiento de los tejidos del cuerpo) por debajo de los niveles considerados como normales según la edad y el seño.

En niños se considera anemia cuando los valores de hemoglobina se ubican por debajo de los 11 g/dl en los menores de 6 meses y de 12 g/dl en los mayores de esa edad.

Según la Organización (OMS) la anemia puede ser

  • Leve: Cuando los niveles de hemoglobina son superiores a 10 g/dl
  • Moderada: Cuando los niveles de hemoglobina se encuentran entre 8 – 10 g/dl
  • Severa: Cuando los niveles de hemoglobina son menores a 8 g/dl

La anemia es una enfermedad bastante frecuente entre los niños menores de 3 años, ocurre en un 50% de los casos y, generalmente, con sólo suministrar complementos de hierro al bebé o al niño se soluciona y únicamente en los casos más serios, se hace necesaria una transfusión de sangre.

Causas

  • El déficit de hierro es la causa principal de la anemia en los niños. Una alimentación carente en hierro puede producir anemia
  • Los parásitos intestinales pueden producir anemia ya que se alimentan de sangre produciendo importantes pérdidas de ésta
  • Utilización de antibióticos: La ingesta prolongada de algunos de ellos pueden causar anemia
  • Intoxicación por plomo: La contaminación ambiental producida por plomo puede provocar la intoxicación sucesiva del organismo con partículas de plomo produciendo anemia periódica
  • Déficit de vitamina B12 o ácido fólico: Cuando la alimentación es carente en estas sustancias puede causar anemia
  • Consumo de leche de vaca antes de los 6 meses: Los bebés menores de 6 meses no deberían consumir leche entera de vaca , ya que es de más difícil digestión y puede producir una pérdida de glóbulos rojos (enteropatía) provocando a la larga anemia

Síntomas

  • Fatiga, cansancio
  • Decaimiento, apatía
  • Somnolencia
  • Debilidad
  • Frío
  • Palidez (fundamentalmente en la parte interior de los párpados y debajo de las uñas)
  • Disminución del apetito
  • Pérdida de peso
  • Aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardia)
  • Irritabilidad
  • Retraso en el crecimiento y en el desarrollo psicomotor

Diagnóstico

Para realizar el diagnóstico, el pediatra realiza un historial clínico para evaluar los antecedentes y factores de riesgo. Obtiene información acerca de las costumbres alimenticias del bebé y posteriormente realiza un examen físico para constatar la presencia de síntomas y signos clínicos que indiquen la presencia de la enfermedad.

Por último indica la realización de análisis clínicos de laboratorio (hematología completa, examen de heces, análisis de orina y frotis de sangre periférica) y análisis que detecten déficit de hierro (ferritina sérica, hierro sérico o índice de saturación de transferrina).

Con todos esos datos el pediatra puede establecer la causa de la anemia, la severidad de la misma y el tratamiento a seguir.

Tratamiento

En primer lugar se indicará una dieta con alimentos ricos en hierro y vitamina B12. También se pueden incluir complementos vitamínicos y la duración del tratamiento dependerá de la reacción del niño al mismo, hasta que se normalicen los valores de hemoglobina.

Solamente en los casos de anemia severa cuando el niño no responde al tratamiento anteriormente descripto, se recurre a una transfusión de sangre.

Complicaciones

De acuerdo a un estudio publicado por la revista Pediatrics, la anemia constituye un factor de riesgo para el desarrollo de déficit atencional y retraso en el desarrollo de la memoria.

Entre otras complicaciones provocadas por la anemia están:

  • Dificultades del aprendizaje
  • Descenso del rendimiento escolar
  • Descenso del rendimiento cognitivo
  • Trastornos de conducta
  • Incremento del riesgo de muerte en infecciones respiratorias serias
  • Insuficiencia cardíaca
  • Cansancio físico y mental constante
  • Menor adaptación al medio

Prevención

  • Como primer paso en la prevención de la anemia infantil está un buen control prenatal de la mujer embarazada para evitar que ella tenga anemia
  • Fomentar y priorizar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses del bebé
  • En caso de utilizar leche de fórmula optar por las que vienen con agregados de hierro
  • Ofrecer al bebé y al niño una alimentación balanceada que contenga todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo adecuados
  • Utilizar suplementos de hierro como forma de prevenir en bebés prematuros luego de la segunda semana de vida y en bebés nacidos a término desde los tres meses
  • Realización periódica de análisis para descartar parásitos intestinales
  • Acudir regularmente a los controles pediátricos y seguir las indicaciones hechas en los mismos
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